En una ocasión en la que el FC Barcelona jugaba en un campo contrario, Andoni Zubizarreta me explicó las consecuencias que iba a tener un cambio táctico ordenado por Luis Enrique. Efectivamente, una vez realizada la sustitución de un jugador, el tablero del campo cambió por completo, tal y como predijo el bueno de Zubi, y el Barça ganó.
Son pocos los aficionados que entienden de tácticas. Es un tema complejo que los jugadores de Primera División captan a la perfección. “Si están en Primera o en el Barça, es que son listos”, me comentó en cierta ocasión un médico del club.
Pero una cosa es lo que ocurre en el terreno de juego y otra muy distinta, lo que pasa en la grada. Muchos aficionados no entienden de tácticas. Algunos aficionados pueden dilucidar entre un 4-4-2, un 4-2-4 , o un ‘catenaccio’, pero no mucho más. Lo que sí entienden todos los aficionados es si su equipo juega bien, juega mal, o está bien en defensa, si circula bien en el medio del campo o es efectivo en la delantera.
En los dos últimos partidos del Barça todos los seguidores culés se apercibieron de que el equipo que presentaba Xavi no era el adecuado. Ante el Celta de Vigo los cambios surgieron efecto y el Barça remontó. Ante el Mallorca no sucedió lo mismo. Xavi dejó en el banquillo a muchos los jugadores que debieron iniciar el encuentro, y esta vez, por falta de tiempo, los cambios facilitaron el empate, pero no se pudo remontar.
Es entendible que en el Barça sea difícil armar un equipo. Hay buenos jugadores que doblan posiciones y es labor del técnico saber lo que debe hacer en todo momento. Pero cambiar a mediados de la segunda parte toda la línea defensiva y toda la delantera evidencia un mal planteamiento previo. Xavi Hernández estuvo a punto de perder ante el Celta y falló en Palma.
Dicen que Xavi encaja mal las críticas y que está obsesionado con lo que dice la Prensa. Yo le aconsejaría que no hiciera demasiado caso de los comentarios, pero en el aspecto táctico sí que le diría que hiciera caso a Carles Rexach.
Charly, al que le agradeceremos eternamente su rol como jugador, técnico y como la persona que fichó a Messi -qué distinto suena a ser el hombre que le echó del club-, tiene las cosas muy claras.
El chico de Pedralbes es de la opinión de que en el Barça se tiene que tener siempre muy claro quién es el titular en cada puesto. En el caso del portero es fundamental. En este punto nadie discute a Marc-André Ter Stegen. Pero las rotaciones a las que ha sometido al equipo en las últimas jornadas han creado embrollo y confusión, y cuatro goles en contra, un milagro -Celta- y la pérdida del liderato -Mallorca-. Demasiadas cosas en tan pocos días.
Las rotaciones o una cierta tardanza en rectificar hasta bien entrada la segunda parte confunden a los aficionados. Por eso resulta chocante que el técnico no sea inmediatamente consciente de ello y no trate de asegurar los partidos desde el mismo momento en que piensa o escribe en un papel el once titular, minutos antes de pitido inicial de los partidos.