El fútbol siempre concede una oportunidad para redimirse y depende de los futbolistas aprovecharla al vuelo o desperdiciarla sin más. Raphinha supo en el Benito Villamarín corresponder al destino, que le puso en bandeja la titularidad. Con Dembélé lesionado para seis semanas, o quizá algo más, Xavi le situó como único extremo en un dibujo táctico con cuatro centrocampista. Y el brasileño blandió su cuestionada internacionalidad con dos goles, uno de cabeza invalidado por fuera de juego y otro, certero para despejar el camino hacia el triunfo.
Era el momento justo. Un alud de críticas por su juego irregular y poco diferencial inundó de dudas su fichaje e, incluso, le llevaron a ser incluido en una cruel lista de futuros traspasos. Raphinha se rebeló ante tanta falta de adaptación. El gol marcado al Betis en la segunda parte es el quinto de azulgrana y el quinto como visitante, lejos del Camp Nou: tres en la Liga ante Sevilla, Osasuna y béticos y dos más en la Copa en los estadios del Intercity y el Ceuta. Es el quinto goleador de la plantilla después de Lewandowski (23), Dembélé (8) y Pedri y Ansu Fati (6).
Los números parecen que le acompañan pero no han sido suficientes para alimentar la creencia general. Esta vez, le bastó con poner equilibrio en la banda derecha, con generar peligro, con probar el disparo y con dar alternativas ofensivas. Lo que se le vio para ficharle y lo que se le exige cuando juega, todo en una primera parte que tuvo su colofón en la segunda, en la que ya no fue tan posicional ni edificante.
Raphinha empezó fuerte la temporada pero acabó abocado a la suplencia. Su capacidad para atacar el corazón de las defensas rivales le abrió la titularidad pero se fue diluyendo. Necesario ante el Valladolid y frente al Sevilla, cuajando un buen partido en el Sánchez Pizjuán, su rendimiento fue decreciendo hasta que las decepciones ante el Inter y en el Clásico le llevaron al banquillo. Asumió ser un revulsivo y lo logró pero sus altibajos fueron minando su moral y su autoestima. No encontró esa línea regular necesaria para convencer al staff técnico.
Fichado por unos 60 millones de euros procedente del Leeds, muchos le señalaron como un calco de Dembélé, hasta el extremo de verse engullido por la esplendorosa forma del francés hasta su lesión. Raphinha ha sabido reaccionar a tiempo. En un mes con United y Madrid, el técnico le dará más oportunidades

