El triunfo del FC Barcelona ante el Real Madrid por 1-3 en la final de la Supercopa de España dejó como claro protagonista a Gavi (18 años). El centrocampista andaluz no solo marcó el primer gol del equipo azulgrana sino que asistió en los otros dos y al acabar el encuentro recogió el premio de MVP (Most Valuable Player) del partido. Es decir, al jugador más valioso. La magnífica actuación del joven de Los Palacios maravilló a todo el mundo y las estadísticas ofrecidas por Opta secundan su exhibición en Riad. Con el gol que marcó y las dos asistencias que regaló a Lewandowski y a Pedri fue el jugador azulgrana que más ocasiones creó (3) y en el último tercio del campo solo el canario dio más pases buenos (25) que Gavi (23). En este apartado la precisión del sevillano (87%) fue mayor que la de Pedri (80%).
A pesar de su corta estatura, Gavi ganó tres duelos aéreos y realizó tres entradas, saliendo exitoso en una de ellas. Ganó dos disputas de balón y provocó cuatro faltas del rival.
En el apartado de pases, Busquets fue el compañero al que más buscó a Gavi, con 14, mientras que los que más le cedieron el balón a al andaluz fueron el propio Busi y Balde. Todo ello en los 89 minutos que disputó antes de ser sustituido por Ansu Fati.
Esa estadística refleja la enorme actuación de Gavi en el Clásico en el que el Barça escenificó que había vuelto a la lucha por los títulos después de una travesía del desierto de más de 600 días. El mediocampista culé fue el mejor de su equipo con sólo 18 años, demostrando que hay centrocampista para rato. Porque si es por Gavi, su periplo en azulgrana será largo. Es el equipo de su vida y además está muy a gusto en un club en el que, a su corta edad, ya se le trata no como a una promesa sino como a una realidad.
Precisamente Gavi fue una de las grandes novedades en el once azulgrana respecto del que perdió en el Santiago Bernabéu en el único partido liguero que ha perdido el Barça de Xavi Hernández en esta temporada. Aquel día el técnico azulgrana le dejó en el banquillo y apostó en su 4-3-3 en la medular por Busquets, De Jong y Pedri, con Raphinha, Lewandowski y Dembélé en punta. Ya perdiendo por 2-0, en el minuto 60 de partido, Xavi puso en el campo a Gavi en sustitución de Sergio Busquets. Aquella suplencia, lejos de minarle la moral, le dio más fuerza a Gavi para dejarse la piel en cada entrenamiento y en cada partido. También en el cuerpo técnico entendieron que el de Los Palacios, pese a su juventud, era prácticamente imprescindible en un contexto de juego en el que la intensidad es innegociable y en el que cada balón dividido es una guerra.
De ahí que en los partidos grandes, Gavi ya sea un insustituible para Xavi. Porque el chaval, aparte de meterle una competitividad máxima, toca muy bien el balón. La mejor prueba es que, siendo diestro, marcó un gol y dio dos asistencias con la zurda. Poca broma con eso. Además, si en la media rompe líneas, como punta sus irrupciones son letales porque le dejan sólo contra el portero o en posición de pase de gol a un compañero. Luis Enrique no se equivocaba con él.
La exhibición de Gavi en Riad, además, sirve para demostrar que quienes le eligieron Golden Boy para el diario italiano ‘Tuttosport’ no se equivocaban. Cuando el azulgrana fue galardonado con este trofeo al mejor joven del año, no pocas voces protestaron, reivindicando que otros jóvenes con calidad como Bellingham (Borussia Dortmund) o Tchouaméni (Real Madrid) merecían más el galardón. Y la verdad es que son muy buenos, pero si hubo un Golden Boy en Riad, ése fue Gavi, en un Clásico que vieron en todo el mundo y que en Estados Unidos se emitió en abierto. No está mal.

