Contemplar al rival

Contemplar al rival

El Barça cerró el año con una nueva decepción cediendo un empate en un derbi ante el RCD Espanyol de final desquiciante. Mateu Lahoz fue el encargado de sembrar el caos, pero el Barça ya se había complicado la vida durmiéndose en los laureles. Fueron autocomplacientes, contemplaron y resucitaron al rival y terminaron pagándolo. No supieron aprovechar la presencia de Lewandowski, que no tuvo el día, pero más preocupante es que ni Ansu Fati ni Raphina supieron utilizar la titularidad para reivindicarse. Es especialmente inquietante el caso del canterano que, siete meses después de su reaparición, no logra recuperar la chispa que encandiló al Camp Nou. El brasileño le puso muchas ganas y rapidez por la banda derecha pero no estuvo acertado en el área. El partido terminó con tal grado de crispación y frustración que tuvo tercer tiempo en los pasillos a los vestuarios con intercambio de improperios varios a grito pelado. Puede ser comprensible, tras casi dos meses de parón, que al Barcelona le costara encontrarse, pero la versión contemplativa y la falta de intensidad y contundencia es muy preocupante. 

Quizás lo mejor de la decepción fue la autocrítica y dureza de Xavi en el postpartido. Sin buscar excusas y obligando a los suyos a entrenar en el día de año nuevo. Y es que no está el equipo para muchas fiestas. El empate contra los pericos siembra dudas de cara a una cuesta de enero compleja. El Barça estará más de tres semanas sin pisar el Camp Nou estrenándose en Copa, jugándose el liderato en el Metropolitano y el primer título de la temporada en Arabia Saudita. Si no logran ponerle una marcha más bien pronto en este nuevo año parece difícil que puedan estar al nivel para los títulos.

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