Con la primera final del curso a la vuelta de la esquina, el Clásico asomando y la enfermería abarrotada, podía pasar que hubiera empanada contra los gallegos ayer en el Camp Nou. Y terminó siendo así, aunque el primer tiempo fuera impecable. El Barça quiso demostrar que aprendieron de los errores en Milán, salieron muy intensos, apretando al rival, concentrados en defensa y siendo rápidos, algo que brilló por su ausencia en el Giuseppe Meazza. El Celta ayudó dejando algún espacio, algo que no va a pasar el miércoles, pero con la actitud que demostró el equipo en la primera mitad, a pesar de las lesiones, el Barça tiene suficientes argumentos para derrotar a los ‘nerazzurri’, aunque estos se vuelvan a disfrazar de Inter de Mourinho.
Xavi tiene la asignatura pendiente de no sufrir tanto contra los rivales que se cierran atrás. Ayer incentivaba a que sus hombres dispararan más desde fuera. También le dio descansó a Dembélé, el “niño de sus ojos”. Estuvo desacertado en Milán pero Xavi sabe que necesita la mejor versión del imprevisible jugador francés al que le ha pedido que “se lo crea más”. Raphinha ha perdido un poco la chispa, la banda izquierda se le hizo una bola en Milán y ayer se lo vio estresado frente al Celta. Quizás ha llegado el momento que Ansu Fati vuelva a ser titular en las noches importantes.
El Barça tiene la receta para demostrar que es mejor que el Inter, le falta aplicarlo 90 minutos. Presión alta, concentración, ser atrevidos y creérselo. Ayer en la segunda parte el equipo se desconcentró y pudo pagarlo caro. Antes de ‘empanarse’ el miércoles, que recuerden la pesadilla de volver a escuchar el himno de la Europa League los jueves en el Camp Nou.