Han vuelto. Ellos también...

Han vuelto. Ellos también...

Por fin, han vuelto. Después de dos años. Alud de turistas en el Camp Nou para ver el Barça-Sevilla. De los 76.112 aficionados que fuimos al estadio, un gran porcentaje eran extranjeros. Desde el 7 de marzo de 2020, ante la Real Sociedad, no se notaba tanta presencia foránea. En los últimos días, paseando por la Rambla o el Paseo de Gracia, uno se daba cuenta de que los turistas han regresado a la ciudad. Y, por Semana Santa, y con el índice de transmisión del coronavirus más bajo desde el inicio de la pandemia, la situación de Barcelona será muy parecida a la normalidad. Faltaba, eso sí, que los turistas tuviesen ganas de volver también a ver fútbol del bueno, en el Camp Nou. Y no perdieron la oportunidad. 

En Tribuna, costaba encontrar un abonado de toda la vida con quien saludarse. Había muchos asiáticos, muchas familias con hijos, parejas de enamorados y gente de negocios esperando el salón de la Alimentaria que empezaba a la mañana siguiente. Gente que iba desorientada buscando su asiento, casi todos con la bufanda comprada en la tienda del Barça porque no esperaban que, a 3 de abril, cascase ese frío en el sur de Europa. Aficionados que lo filmaban todo con el móvil y que hicieron un descanso de media hora por culpa de las largas colas por un apestoso frankfurt y un refresco a precio de Moët Chandon. El Barça, para que los ingresos superen los gastos, necesita acuerdos de patrocinio, besarse con CVC, ceder el 49% de Barça Studios por 5 años, pero también que los turistas vuelvan en masa a sus instalaciones. 

Turistas en el Camp Nou haciendo fotos a los jugadores antes del Barça-Sevilla

Turistas en el Camp Nou haciendo fotos a los jugadores antes del Barça-Sevilla

Xavier Bosch

En la asamblea del pasado domingo, la Comisión Económica dijo, en su informe, que la crisis económica del club fue “ocasionada por la pandemia de Covid”. En la temporada 2019-20, el hecho que el público ya no pudiera volver al estadio (ni a la tienda ni al Museo), provocó unas pérdidas de 97 millones de euros. La temporada 20-21 se presupuestó pensando en un escenario negativo donde se preveía que en febrero se recuperaría un 25% del aforo y en mayo hasta un 50%. Pero la pandemia se alargó, se agravó y no entró nadie en toda la temporada. Todos los partidos a puerta cerrada. Cerraron muchos hoteles, tiendas y restaurantes se fueron al garete. En El Prat apenas llegaban aviones y, para poner sólo un ejemplo, el Museu del Barça que ingresa unos 50 millones de facturación anual, no llegó a los 500.000 euros. Esto, por suerte, ya es historia. 

El motor vuelve a rugir. Los 26.238 abonados que pidieron excedencia para la actual temporada permiten que el club ponga a la venta unas 35.000 entradas por partido. Las recaudaciones empiezan a ser lo que eran. Por fin. No hay mal que cien años dure. Primero, hace más de un año, volvió Laporta. Después, en septiembre, volvieron los espectadores al Camp Nou -pocos y abonados. Luego volvió el fútbol, de la mano de Xavi, de los 4 fichajes de invierno y de los recuperados Pedri y Dembélé. Ahora han vuelto los turistas, pieza fundamental para que el engranaje económico del club funcione. Entradas, camisetas, bocatas… El Barça fue el primer club deportivo del mundo a punto de facturar 1.000 millones gracias, también, a la aportación fundamental de los turistas. Han vuelto. Siguen fascinados por el Barça… Y, así pues, se despeja la duda. Sin Messi, el Barça sigue siendo el Barça.

ME HA GUSTADO

Ronald Araujo, cerca de cerrar la renovación

En otra negociación retransmitida casi en directo, las partes informan que el acuerdo para cerrar la negociación entre el Barça y Ronald Araujo está cerca. El uruguayo es tan culé que, en la zona mixta tras el Barça-Sevilla, fue el primero en reconocer que su ilusión es quedarse aquí. Otro más veterano, en su lugar, hubiera hablado tácticamente para hacerse el remolón y sacar más pasta. Él, por mucho menos de lo que le ofrecen en la Premier, se quedará aquí. Y es una gran suerte porqué, más allá de sus calidades de todos conocidas (velocidad, garra, juego aéreo, humildad) sale de la casa y nos recuerda que no hay que buscar fuera lo que tenemos en casa. Hay gestos poco conocidos que marcan el talante de las personas. Cuando junto a dos compañeros del Barça B ya había jugado minutos con el primer equipo, él se ofreció para ir a jugar la promoción de ascenso con el filial. El club quería que fuesen los tres, pero uno se hizo el remolón y el otro se escudó en unos dolores en la pierna. Araujo, en cambio, se prestó voluntario. Y jugó y luchó en la final contra el Sabadell como si de la final del mundial con Uruguay se tratase. No pudo ser. No tuvo suerte. El Barça B de García Pimienta se quedó a un gol de la Segunda División, pero Araujo dio una prueba de compromiso que, ahora, en la hora de la renovación, no puede pasar desapercibido.

NO ME HA GUSTADO

Mucho por mejorar en la Asamblea telemática

La primera Asamblea telemática fue, a juzgar por el nivel de satisfacción de la Junta, un éxito. Hablan de la comodidad para los socios pero es, básicamente, comodidad para el poder que no tiene por ahí ni a socios que puedan revolucionar el patio de butacas, ni periodistas siempre incómodos. Delante suyo, muy pocos senadores y la claca de ejecutivos. Perfecto. La cosa funcionó razonablemente bien, pero con muchos problemas de conexión a primera hora y los socios que llamaban a la OAB se encontraban el servicio saturado. No habló el escurridizo Síndic del Soci, y el presidente de la Comisión Económica no estaba. La forma de agrupar las respuestas a las 34 preguntas que los socios habían debido mandar en días anteriores era poco clara. De las 49 preguntas que los socios hicieron llegar por escrito durante la sesión, sólo se respondieron 5. Y, claro, cada uno en su casa no tenía ni derecho al pataleo. Con Asamblea presencial se hubieran respondido todas. Peor aún. En un tema tan delicado como la venta del nombre del estadio por primera vez en la historia, sólo 3 socios intervinieron para preguntar por vídeo conferencia. Dicen que se conectaron 902, votaron 701 y sólo preguntaron 3, dando la cara. Hay que mejorar muchas cosas y, siempre que se pueda, y si la pandemia no lo impide, asambleas presenciales. Si no, da la sensación que volvemos al “todo por el socio pero sin el socio”.

MALA LECHE

1. ¿Empieza a ser incómodo para Laporta que Gaspart vaya a todas las Asambleas a pedir el voto favorable a cada propuesta de la actual junta? ¿No había caducado ya el pacto del Hotel Arenas?

2. Para que dos grandes corporaciones mundiales como Barça y Spotify hablen, se llamen y negocien, ¿hace falta un intermediario comisionista? ¿No pueden hacerlo directamente?

3. ¿Por qué cuando Piqué puso en contacto Rakuten con el Barça para el patrocinio de la camiseta, el jugador no cobró ni un euro de comisión y ahora sí lo hace Darren Dein?

4. ¿No es absurdo pedirles a los socios compromisarios que aplaudan al comisionista, en medio de la Asamblea? ¿O es la demostración que van tan sobrados que ya marcamos de rabona y con los ojos vendados?

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