
De récord a realidad
Pasados ya unos días del emocionante Barça-Madrid de Champions llega la hora de convertir un récord Guinness histórico en un hito que marque un antes y un después. El partido, ambiente y la imagen que se proyectó en el Camp Nou fue un éxito rotundo. A nivel de marca, el Barça marcó un golazo por toda la escuadra como el de Mapi León en una tarde memorable. Pero una flor no hace verano y la realidad es que la situación del fútbol femenino en España es profundamente precaria. El Barça necesita medirse en lo doméstico a equipos profesionales, donde las jugadoras rivales puedan entrenar suficientes horas, jugar en césped natural e instalaciones decentes. Esto no pasa hoy. Tampoco se pueden ver por TV todos los partidos del mejor equipo del mundo, con la mejor jugadora e icono mediático en sus filas. ¿Cómo van a ser referentes o entrar en las listas de las mejores jugadoras del mundo en estas condiciones? No hace mucho, cuando la clase política ya se subía al carro de la promoción del fútbol femenino, la Liga Iberdrola se interrumpió por la pandemia, el Barça fue proclamado campeón estando en casa, mientras sí que hubo dinero y recursos para que los clubes masculinos de 1ª y 2ª volvieran a la competición cumpliendo unos estrictos protocolos. Llega el momento de convertir el récord en realidad. El Barça ha dado un nuevo paso jugando la ida de las ‘semis’, el 22 de abril, en el coliseo culé. El resto de clubs, instituciones y clase política también deben hacer una apuesta decidida porque queda mucho trabajo por hacer. Ya no solo por el fútbol femenino, sino para lograr una sociedad más justa e igualitaria.