El Barça trasladó un mar de dudas al Real Madrid, ese fue su mayor triunfo. El equipo de Xavi recuperó el respeto llevando al límite a los blancos en la prórroga cuando el técnico egarense lanzó la moneda al aire entre suicidio o victoria, una decisión valiente que le distingue. El Madrid quedó herido en su orgullo porque el Frankenstein blaugrana, con jugadores sin ritmo ni entrenamiento, le asustó. Eso sí, como uno de esos gatos juguetones que manotean a sus víctimas sin hacerles daño. El examen de grado para el Barça quedó aplazado hasta que el nuevo remplazo de recién llegados recuperen sensaciones y piernas. Mientras tanto, Xavi lanzó al universo el mensaje de la derrota positiva llamando a una revuelta complaciente a una afición que se lanzó de cabeza a las redes sociales a festejar su frustración.
Palmar no es nada divertido y ya van cinco Clásicos sin pillar cacho, tres en la cuenta de Laporta. El presidente no perdió la ocasión para bajar al vestuario para protagonizar otra memorable arenga para subir la autoestima. Los jugadores son los primeros en saber que han puesto orgullo, aunque al mandatario persiste en hacer pública su vocación de colega cercano a los futbolistas.
El Madrid obtuvo el premio de la final con el mínimo esfuerzo. El equipo transmite la personalidad de Ancelotti: jugó sin complejos a esperar atrás con un plan adaptado a la madura edad de Modric, Kroos y Casemiro a juego con la magia de Benzema y el regate burlón de Vinicius. El entrenador merengue exprime a un once inicial intocable más Lucas Vázquez, Rodrygo y Nacho. No cuenta con Jovic, Bale, Hazard (dos casos escandalosos) o Isco para dar oxígeno y la cantera no existe para el italiano. La explotación de los titulares no parece preocupar mientras se sumen victorias. Pero hay inquietud por el foro de que el plan salga caro en el tramo final de la temporada en Europa.
El Madrid no fue superior a un rival en crecimiento con cinco reapariciones (Frenkie, Ansu, Pedri, Ferran y Memphis) y que alineó a ocho menores de 21 años. Ese dato sí es para tenerlo muy presente. La diferencia es que el futuro del Barça pasa por los fichajes de proximidad de La Masia y el Madrid lo fía todo al fichaje de Mbappé para estrenar el nuevo Bernabéu.
Para el Barça no hay punto de inflexión sin victoria, aunque el equipo de Hernández está en un pico esperanzador. Por fin el entrenador puede elegir entre una generosa variante de opciones y prescindir de lo que dicte el algoritmo, pero todo a su tiempo. Ferran parece ser el ojo derecho de Xavi. No pudo hacerle debutar en Granada pero sí lo hizo en Riad gracias a la renovación de Umtiti. Exponer al valenciano después de tres meses de baja, con dos entrenamientos y con escaso contacto con sus compañeros, no salió bien. El entrenador se precipitó en un debut con mucha exposición ya que las expectativas por los 55 millones desembolsados son máximas.
Dembélé jugó todos los minutos y tiene al club en su mano. Xavi le mantuvo mientras lideró el ataque y cuando reclamaba a gritos el cambio por cansancio.
Siempre se espera la genialidad de Ousmane pero nunca llega. El francés y su agente siguen jugando con el Barça al poli bueno y poli malo. Mientras el jugador transmite una personalidad risueña y de desamparo, su representante tensa la cuerda ahora con su mayor valedor. Es una tomadura de pelo que Dembélé ponga cara de indefenso cervatillo de Disney mientras su amigo acusa a Xavi de ponerle en riesgo haciéndole jugar en Linares. Ese gesto es más significativo y clarificador que el de no renunciar a su elevada renovación.
Los que piden represalias por no renovar se equivocan. Xavi es coherente y lo normal es que hasta que expire su contrato cuente con él hasta el último minuto. Dejarlo en el palco supone llenar ruidosas tertulias que no benefician al Barça.
La trompeta de Villalibre volvió a escucharse hace 48 horas en Arabia tras el triunfo del Athletic. La toca bien el de Gernika, hoy lesionado. El equipo de Marcelino se juega mañana el título de la Supercopa ante el Madrid y el jueves recibe al Barça en un duelo de campeones. El perdedor saldrá tocado. Si ante el Madrid se habló de examen, superar a los leones con una semana libre para trabajar con casi todo el plantel, obliga a ganar y a superar el síndrome de las ‘dulces derrotas’.
REVIVAL/54 años del 'més que un club'
El próximo lunes se cumplirán 54 años desde que Narcís de Carreras pronunció el eslogan 'més que un club' en su discurso de toma de posesión en 1967. El lema se convirtió en la marca identitaria del club por su arraigo con la sociedad catalana. De Carreras fue vicepresidente con Agustí Montal Galobart y Enric Martí Carreto y vivió de cerca el fichaje frustrado de Di Stéfano. En su breve mandato el equipo perdió la final de la Recopa ante el Slovan de Bratislava y fue tercero en la Liga.