Todo lo que le ha pasado al Barça desde el inicio de temporada ha sido como una gota malaya que ha ido minando la moral de los futbolistas azulgrana. Se fue Leo Messi de forma inesperada, se quedó Ronald Koeman por descarte, se vendió a Antoine Griezmann el último día del mercado de fichajes, se ha lesionado media plantilla y ahora se retira el Kun Agüero por un problema en el corazón. El técnico, Xavi Hernández, y los jugadores necesitan empezar el año con una nueva mentalidad. Necesitan reencontrarse como equipo, sobretodo dentro del campo. Recuperar la confianza para ganar partidos y salir del atolladero. Por eso, me imagino la cena de Navidad con Xavi y el presidente Joan Laporta debatiendo sobre cómo recomponer la plantilla y haciendo la carta a los Reyes Magos para traer fichajes. Quieren el turrón más caro del mundo, pero a lo mejor habrá que conformarse con unos polvorones. A su lado están Gerard Piqué y Sergio Busquets, justo antes de empezar a comer los canelones, discutiendo sobre como mejorar los marcajes en las faltas laterales para que no vuelva a ocurrir lo de Pamplona. Ter Stegen y Frenkie de Jong se conjuran para recuperar su mejor nivel. Y al otro extremo de la mesa están los jóvenes, sentados frente a los mayores, liderando el festejo mientras preparan los postres. El brindis corre a cargo de Dani Alves que vuelve a casa por Navidad. Celebración unión y alegría (si el coronavirus lo permite). Justo lo que necesita el Barça para 2022. ¡Felices Fiestas!