El 7 le sienta muy bien

El 7 le sienta muy bien

Agosto, septiembre, octubre... El Barça ha tenido que esperar hasta el mes de noviembre y cargarse un entrenador para ganar el primer partido fuera de casa en toda la temporada. Desde el regreso del público a los estadios, los de Koeman no pudieron ganar ni en Bilbao, ni en Cádiz, ni en Portugal, ni en el Metropolitano, ni en Vallecas. Al final, en el primer partido que era a vida o muerte, el Barça dio la cara, subió el nivel, jugó compacto y pasó lo que necesitaba: ganó. Por fin, los hombres que alineó Sergi Barjuan hicieron muchas cosas bien. En lo individual y en lo colectivo. O al revés, porque en el fútbol nunca se sabe si es primero el huevo o la gallina. Pero anoche, por fin, Ter Stegen paró hasta las difíciles, Eric aguantó todo el partido con una amarilla y tuvo un 98% de acierto en el pase, Nico se multiplicó en la intensidad, De Jong dio consistencia al equipo y Ansu marcó un golazo digno de Messi. Pero el partido tuvo dos partes. La primera duró una hora, donde podía pasar de todo pero no pasaba nada. La segunda, con la entrada de Dembélé por Gavi, fue un encuentro nuevo, de treinta minutos. Era el doble de rato de lo que, en principio, estaba previsto que jugase el francés, operado en junio tras lesionarse con su selección. Pero Sergi se la tenía que jugar y ahí estaba un Ousmane, alegre y desacomplejado, sin nadie que le mirase mal si no le pasaba el balón. Y sí, tuvo el protagonismo que el equipo necesitaba. El 7, el nuevo dorsal de Dembélé, le sienta muy bien. Corrió, desbordó, dribló, mareó a los defensas y molestó lo suficiente para que Ansu o Memphis pasaran más desapercibidos y pudieran llegar al área por sorpresa. Así llegó el gol salvador de Fati que el goleador dedicó al Kun Agüero. Por fin, el Barça pudo jugar media hora con la delantera que iba a ser titular esta temporada y de la que Koeman no pudo disfrutar ni un solo partido: Dembélé, Memphis y Ansu, con continuas permutas de posiciones entre los dos últimos, se entendieron bien. En el ataque, por fin, había talento, voracidad y desequilibrio. Y la alegría tan necesaria que necesitaba el equipo. Y, como dijo Sergi en la víspera del crucial encuentro, con la alegría volverán los resultados y con las victorias sube el autoestima y, así, se cambia una tendencia y quién sabe hasta dónde se puede llegar. De momento, en Europa y tras cuatro jornadas, el Barça está donde debe: dependiendo de sí mismo, a falta de dos partidos, para clasificarse para octavos. En la final en casa ante el Benfica, y con Dembélé y Ansu en el césped, quizá irán al campo más de los 37.000 incondicionales de siempre.

ME HA GUSTADO

Guadalupe Porras, la mejor del partido

Jorge Figueroa Vázquez fue el árbitro del Barça-Alavés del sábado. El extremeño lo tuvo fácil. Fue un encuentro con pocas faltas, sin jugadas dudosas en el área y sin necesidad de recurrir al VAR en ningún momento. Sólo al final le faltó alargar el partido algo más de los tres minutos de tiempo añadido, cuando se habían agotado todos los cambios y la lesión de Piqué –que tuvo que ser atendido en el césped- ya se zampó casi dos minutos de tiempo de juego. Pero que el arbitraje fuese impecable fue, en buena parte, gracias a tener Guadalupe Porras como asistente. La linier corrió la banda de tribuna y, así, marcó los ataques catalanes del primer tiempo y los ataques vascos en la segunda mitad. Ella fue quien señaló hasta tres faltas que el colegiado principal se había comido. Lo hizo con determinación, sin aspavientos, contándoselo a su jefe por el pinganillo sin tener que agitar la bandera. El trapo amarillo, en cambio, lo levantó con precisión en cada jugada que había fuera de juego, al instante. Recordemos que en el Camp Nou veníamos de una actuación de los jueces de banda donde, en el Clásico, señalaban el fuero de juego 15 segundos después de que se produjese. Esa es una jugada que se debe corregir para evitar lesiones de los jugadores, broncas para los árbitros y pérdidas de tiempo para los espectadores.

NO ME HA GUSTADO

Nada de tirar ninguna competición

Joan Laporta, en la presentación de Sergi Barjuan como entrenador interino (tampoco hacía falta que nos lo presentasen), insistió que en el Barça no había temporadas de transición y que aquí se luchaba por todos los títulos en juego. No puedo estar más de acuerdo. La Copa está intacta, en la Liga se va a remolque pero quedan tres cuartas partes de campeonato y Europa es una quimera pero ¿quién apostaba el año pasado por el Chelsea cuando Thomas Tuchel sustituyó a Frank Lampard a finales de enero?

El objetivo, ahora ya sin Ronald “Esloquehay” Koeman, debe ser ir a por el máximo. El adjunto a la dirección de Catalunya Ràdio, el periodista Jordi Borda, dijo en caliente tras el 1-1 del pasado sábado ante el Alavés, que “el único objetivo de la actual temporada debe ser asegurarse el cuarto puesto en la Liga”. Y dijo más: “Si el resultado en Kiev no es el deseado, es mejor quedar cuarto de grupo y no ir a la Europa League”.

No me sumo al ejercicio de realismo conformista. Si vamos a aspirar al cuarto lugar, no llegaremos a la orilla. Y si al final jugamos la Europa League y la ganamos, igual la radio pública monta una programación especial con la rúa de los jugadores por las calles de Barcelona.

MALA LECHE

1. Un ex del Barça, Milonguita Heredia, considera que Messi es, en París, una sombra de lo que era en el Barça y añade “yo, de Messi, lo hubiera pensado un poquito antes de irme”. ¿No se ha enterado de que no quería irse y lo echaron? 

2. Un ex del Barça, Hristo Stoichkov, considera que no es momento de fichar a Xavi porque, con lo que hay, será otro mito que saldrá por la puerta de atrás. Y critica a Laporta su cambio de criterio. ¿Cuánto tardarán en ficharle como embajador en Florida? 

3. Un ex del Barça, Henrik Larsson, se va del club, como tercero de Koeman, con dos frases de despedida. “Aquí se ha terminado. No tengo mucho más que decir”. No es un dechado de emotividad, precisamente. 

4. Un ex del Barça, Yerry Mina. Tras dos años en el Everton, con él en el campo, un 57% de victorias. Sin él, sólo un 24% de partidos ganados. Yerriminadependencia, quién lo iba a decir.

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