Después de los primeros ataques en las playas de Copacabana por la tarde, la violencia se multiplicó durante la noche en ese sitio emblemático de Río de Janeiro. Parecía una cacería de hinchas de Boca. Ellos se comportaban de modo pacífico, pero eran emboscados, perseguidos, golpeados y robados por los fanáticos de Fluminense. Encima, en lugar de detener a los agresores, con nada de prevención y con mucho de complicidad, la policía brasileña liberaba la zona, atacaba a las víctimas y hasta detenía a algunas de ellas…
Algunas imágenes resultaban escalofriantes. La peor: un hincha de Boca con los brazos en alto, parado de espaldas, era atacado por la policía desde atrás y con balazos de goma… No fue el único. Los testimonios de los heridos se replicaron en redes sociales y a través de los enviados especiales de los canales argentinos de televisión.
Los próximos episodios y algunas palabras meten todavía más miedo. Es que este viernes a las cuatro de la tarde (las 21 hora española) habrá un banderazo de hinchas de Boca que promete ser imponente. Se esperan miles y miles de fanáticos xeneizes. Y es lógico: ya se sabe que mañana serán más de 100.000 coronando una movilización histórica.
Las preocupaciones se multiplican porque este viernes a Río de Janeiro también arribará la barra brava de Boca. Uno de sus principales líderes se llama Marcelo Aravena. Lo apodan 'El Manco'. Es uno de los integrantes más peligrosos de ese grupo violento. Primero, había sido condenado a prisión por el asesinato de dos hinchas de River en 1994. Al poco tiempo de recuperar la libertad, volvió a ser detenido por extorsión, robos y venta de drogas. 'El Manco' Aravena prometió a través de un audio que se viralizó en Whatsapp: "La gente que espere que lleguemos nosotros y que los de Fluminense nos vengan a buscar. Vamos a defender a la hinchada de Boca. Que nos vengan a buscar. Están obligados a pelear con la barra de Boca, barra con barra, que no peleen con la gente".
En un momento, se barajó la posibilidad de que el partido no se juegue. Fue cuando Daniel Scioli, embajador argentino en Brasil, deslizó: “Esperemos que no se llegue a suspender, pero con esta dinámica no sabemos qué puede pasar”. Esa variable quedó descartada cuando desde la Conmebol informaron por lo bajo que la final se disputará sí o sí.
En este marco, durante la noche del jueves en Río, hubo varias reuniones entre dirigentes de Boca, representantes de la Conmebol, funcionarios del Consulado argentino en Brasil y autoridades de seguridad argentina que viajaron especialmente para la ocasión. Llamativamente, no hubo nadie de la policía de Río de Janeiro… Para este viernes, el máximo organismo del fútbol convocó de urgencia a todas las partes para sostener un encuentro de seguridad. Es una pena el terror le gane por goleada a la fiesta.

