Gravísima la denuncia que el colegiado Gorka Etayo Herrera recogió en su acta al final del encuentro anoche entre el Zaragoza y el Burgos. El encuentro acabó con la victoria burgalesa por la mínima y se disputó en el Estadio del Modular. En el escrito arbitral recoge que tanto el colegiado principal como los asistentes del partido, Brian Valencia y Marcos Valencia, recibieron tanto escupitajos como agua por parte de un grupo de aficionados locales.
Textualmente el acta dice: "Una vez finalizado el encuentro y cuando nos dirigíamos al túnel de vestuarios, varios aficionados del Zaragoza, identificados por sus bufandas, nos ha lanzado desde la tribuna principal numerosos escupitajos y agua que han llegado a impactar tanto a mis dos asistentes como a mi".
Una denuncia muy grave que implicará una sanción para el conjunto maño por parte del juez de competiciones no profesionales. El castigo puede ir desde una dura multa económica a incluso acarrear un cierre parcial del estadio del equipo zaragozano.
El partido que estuvo marcado por la polémica porque el gol del Burgos, logrado por Marcos Gutiérrez en el minuto 116, vino en una jugada donde quedó tendido un jugador del Zaragoza. Pero ni el colegiado, que es quien puede detener el encuentro, como los jugadores del Burgos lanzaron el balón fuera para que el futbolista fuera atendido.


