El Real Betis se metió en la quinta final de Copa de su historia tras un sufridísimo empate (1-1) ante un bravísimo Rayo Vallecano, un gol que salió de las botas del eterno capitán Joaquín y acabaron materializando entre Canales y Borja Iglesias. Apenas diez minutos antes, Bebé heló el corazón de los más de 50.000 béticos presentes en el Benito Villamarín con un misil tierra-aire de larga distancia que destrozó las mallas de la meta de Claudio Bravo y dotó de una intensísima emoción a los compases finales del partido.
El Rayo no se dejó intimidar en la primera parte por el impresionante ambiente que se vivió en el Benito Villamarín, donde los de Pellegrini saltaron a la cancha algo atenazados por la responsabilidad de saberse favoritos, tras el 1-2 de la ida, para meterse en la final.
Un par de acciones de Juanmi, que a los cinco minutos conectó un buen cabezazo que Luca Zidane atajó en dos tiempos y luego desperdició una clara superioridad en ataque, al pasar a la derecha a Canales en vez de a la izquierda a Fekir, que estaba totalmente solo, fueron las mejores acciones ofensivas de los locales en los primeros 45', junto a una internada hasta la línea de fondo de Álex Moreno (36') que Zidane de nuevo evitó fuera pase de gol con una acertada intervención.
Los rayistas apenas inquietaron a Claudio Bravo en el primer periodo, pero porque las tres veces que remataron (sacaron cinco corners, por uno de los locales y un remate a puerta) lo hicieron de manera desviada, pero los balones divididos ganados por Sergi Guardiola, principalmente ante Edgar, y los buenos movimientos de Álvaro García e Isi por los costados crearon desasosiego entre la hinchada local, que no paraba de animar a los suyos pero no veía nada cómodo ni fluido a su equipo sobre el terreno de juego, donde el balón solo circulaba con algo de sentido cuando pasaba por pies de William Carvalho, con Fekir y Canales muy apagados, al igual que Willian José, que dejó escapar la única buena que tuvo al dejarse arrebatar el balón por detrás (23') cuando pisaba el área con ventaja.
La segunda parte tuvo más nivel futbolístico que la primera, pues Iraola quemó pronto sus naves y los béticos encontraron huecos por los que plantarse varias veces ante las narices de Zidane. Los hombres más talentosos de Pellegrini, sin embargo, no estuvieron nada finos en la definición, fallando William Carvalho, Fekir y Juanmi buenas ocasiones ante la meta rival, lo que no hizo el recién entrado Bebé en la primera que tuvo, una falta desde 30 metros que entró como un obús en la meta bética.
Entonces fue el Betis quien se jugó el todo por el todo, sacando sus futbolistas fuerzas de flaqueza con el apoyo de su incondicional hinchada para tratar de equilibrar las fuerzas cuanto antes. Balliu (82’) sacó bajo palos un remate de Fekir con Zidane batido, pero no fue hasta el 91’ cuando explotó de júbilo todo el estadio, al controlar Joaquín con maestría un balón caído del cielo y habilitar a Canales para que rompiera lineas por vez primera en la noche y mandara un balón cruzado a la red que acabó de remachar Borja Iglesias para convertir el Benito Villamarín en un manicomio. Diecisiete años después el Betis estará en otra final y había motivos de sobra para celebrarlo.


Betis: Claudio Bravo; Sabaly, Pezzella, Édgar, Álex Moreno (Guardado, m.95); Guido Rodríguez, William Carvalho; Canales, Fekir, Juanmi (Joaquín, m.81); y Willian José (Borja Iglesias, m.86).
Rayo Vallecano: Luca Zidane; Balliú, Catena, Mario Suárez (Bebé, m.77), Fran García; Isi Palazón (Nteka, m.61), Óscar Valentín, Pathé Ciss (Santi Comesaña, m.61), Álvaro (Kevin Rodrigues, m.89), Trejo; y Sergi Guardiola (Sylla, m.77).
Goles: 0-1, M.80: Bebé. 1-1, M.91: Borja Iglesias.
Árbitro: Juan Martínez Munuera (Comité Valenciano). Amonestó al visitante Balliú (m.71) y a los local Willian José (m.79),
Incidencias: Partido de vuelta de las semifinales de la Copa del Rey disputado en el estadio Benito Villamarín ante 59.916 espectadores, entre ellos medio millar de seguidores del Rayo.
