Uno de los motivos de que el Celta de Vigo se encuentre en puestos de descenso es la sequía de Iago Aspas de cara a portería. El de Moaña cumplió 36 años en el pasado mes de agosto, y ha tenido que adaptar su juego retrasando unos metros su posición como ha hecho Griezmann en el Atlético y en Francia. De este modo sigue siendo el faro que ilumina a los celestes.
El problema es que en ese nuevo rol no está viendo portería. Su último gol data de marzo del presente año en campo del Espanyol y en el último partido incluso falló un penalti ante el Getafe. En el cuerpo técnico del Atlético lo consideran el mayor peligro vigués pero también saben que no está atravesando su mejor momento.
En la presente temporada lleva dos asistencias, una contra el Almería y otra contra el Barcelona. Frente a los andaluces le dio el pase a Unai Núñez en un partido que acabó 2-3 y es la única victoria celeste de la campaña. Mientras que en la ciudad condal ayudó a Douvikas a poner el 0-2 en el marcador. Una victoria que no pudieron mantener.
En total son 20 partidos que ya arrastra el capitán vigués sin ver portería. Una falta de gol que puso contra las cuerdas al Celta en el tramo final de la campaña pasada que cuando parecía salvado a falta de cinco jornadas, acabó jugándose la permanencia en el último partido contra el Barcelona. Mientras que en la presente temporada ya están antepenúltimos en la clasificación.
Ahora será Oblak y el Atlético los que tratarán de prolongar su mala racha.



