El partido que el Real Madrid y el Atlético de Madrid disputaron en el Santiago Bernabéu dejó escenas que han dado la vuelta al mundo del fútbol. No podía ser de otra forma en un duelo de máxima tensión capitalina, entre los dos equipos más seguidos de Madrid.
Y si encima hubo polémica, pues para qué más. Y la polémica estuvo en la expulsión de Ángel Correa por una especie de codazo/manotazo que le dio a Antonio Rudiger, que cayó fulminado al césped del Bernabéu. El argentino luego explicaría que el alemán le estaba pellizcando fuertemente. El rosarino cayó en la provocación y se revolvió. Ni siquiera con la fuerza necesaria para el desenlace que se produjo, pero estaba el colegiado Gil Manzano de por medio con lo que algo así podía darse.
El caso es que, acabado el partido, en la zona mixta del estadio Santiago Bernabéu se produjo una imagen que ilustra a la perfección cómo se sentían unos y otros. Diego Pablo Simeone enfilaba la sala de prensa, acompañado de su ayudante Gustavo López y el jefe de prensa rojiblanco, Juanjo Anaut. El argentino lanzaba una mirada fulminante hacia lo alto de las escaleras, se mordía el labio… Una imagen muy ilustrativa. ¿A quién miraba? A un Antonio Rudiger que bajaba tras la comitiva colchonera. El alemán aparecía riéndose. Es fácil imagina qué pasaba por la cabeza de uno y otro.
Hay que recordar que el propio Rudiger ya se la jugó al Atlético, siendo futbolista del Chelsea, en un encontronazo con Savic en el que el alemán recibió un codazo de Savic que le hizo caer de la misma forma, fulminante, al césped y que supuso que el equipo colchonero jugase con uno menos.



