Jan Oblak es el mejor portero del mundo a pesar de que no viva la mejor temporada en el Atlético de Madrid. En estos cursos anteriores ya lo demostró en varias ocasiones. No es casualidad que sea un cancerbero con cinco Premios Zamora al menos goleado en LaLiga.
El caso es que el esloveno nos ha acostumbrado ya a paradas milagrosas en estos años, pero resulta que tenía más trucos en su repertorio. Como el que mostró en el primer cuarto de hora del partido ante el Manchester United, en Old Trafford.
A los 12’ minutos paró un balón imposible. Una internada por la izquierda de la defensa colchonera, centro al área pequeña y ahí Elanga remataba de primera. El esloveno la sacó con la cabeza, como lo leen.
Un pelotazo en toda regla que por lo menos sirvió para que el esférico no entrase en la portería. El joven delantero del cuadro inglés no se podía creer cómo el esloveno había evitado en esa acción el 1-0.
No fue la única gran acción del balcánico, que tuvo trabajo en la noche europea. En el minuto 25, Dalot disparó desde fuera, cruzado, y el meta del Atlético detuvo seguro. Pero sobre todo, en una acción final antes del descanso. Un paradón a un disparo de Bruno Fernandes desde fuera del área que cogió parábola hacia fuera.
Y en la segunda mitad realizó otra que seguramente se revise cuando se estudie su beatificación. Una falta sacada al área, en la que Varane cabeceaba a la escuadra y ahí Oblak sacaba una mano tremenda. La posterior chilena de Cristiano la embolsaba el esloveno.



