Ver a Sancet saltar al césped de San Mamés ante el Alavés fue la mejor noticia de un partido insufrible por su nula calidad y por lo que podía suponer no ganar. “Manda güevos”, que decía Trillo, que el Athletic se haya jugado el pase a una final europea o el posible acceso a la Champions vía liguera sin Nico, Iñaki, Berenguer o el de Mendillorri. Para comer cerillas y no parar, oiga.
Y aún así, con el equipo hecho trizas, Valverde ha sido capaz de pergeñar un once peleón y competitivo, capaz de puntuar en Donosti, ponerle contra las cuerdas al United en Old Trafford o ganar al Glorioso. Es para estar orgullosos. Olabarrieta, Maroan, Djaló y Canales en la alineación inicial. El Athletic está en el esprint final de este Via Crucis liguero al que le quedan aún tres estaciones, dolorosas, claro, y con la cruz acuestas de los Williams entre algodones.
Los rojiblancos llegan con las fuerzas justas, pidiendo la hora, pero con capacidad para atragantárseles a cualquiera. Mucha racha de Villarreal y Betis, mucha pegada, mucho fútbol pero ahí seguimos cuartos. Dos detalles y tres conducciones de Sancet desnivelaron la balanza.
Con una victoria estamos en Champions, y si los sevillanos no hacen pleno de victorias, nos basta con un punto. El jueves, incluso, antes de jugar podemos estar ya, tras once años, de nuevo en la máxima competición continental. Vamos rayito, tú puedes


