Ni las señales divinas pueden llevar al Athletic a la final

ATHLETIC

Jauregizar hizo creer, pero la fe rojiblanca, apoyada incluso en la elección del nuevo Papa León XIV, duró 72 minutos en Old Trafford

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Jauregizar anotó un golazo a la media hora que hizo creer en la remontada del AthleticMichael Steele / Getty
Ni las señales divinas pueden llevar al Athletic a la final

Había que apelar a un milagro para remontar la semifinal después del 0-3 de la ida y del carro de bajas en ataque. Sin Sancet ni los Williams por lesión y sin Vivian por sanción. Ahí es nada en Old Trafford. Lo cierto es que el Athletic puso todo de su parte para creer. Los cerca de 4.000 zurigorris desplazados a Manchester se dejaron el alma. Los leones que defendieron el escudo, también.

Pero no fue posible a pesar de que hubo un clavo ardiendo al que agarrarse. Ni siquiera sirvieron las señales divinas que llegaron a lo largo del día. Tres horas antes del partido hubo fumata blanca en el Vaticano. ¡Habemus Papam! A tiempo de solicitar el primer milagro. El elegido fue el estadounidense Robert Francis Prevost. Se hará llamar León XIV. León y 1-4. Lo que necesitaban los bilbaínos para ir a la prórroga.

El Athletic, sin medio equipo habitual, siguió siendo un bloque muy reconocible. Y generó dudas en el United, lo que hace que el lamento sea aún mayor. La eliminatoria se escapó en aquellos quince minutos de San Mamés. Berenguer asumió galones; Maroan se fajó con Maguire; los centrales y los laterales estuvieron muy serios; Agirrezabala, atento en las salidas; Jauregizar la clavó en la escuadra para sacarse la espina del 0-1 de la ida; y Djaló... el mismo Djaló que toda la temporada. Muy errático.

El Athletic continuó incomodando tras el descanso a los de Amorim, incluso yendo un paso más allá. Apenas dejaba salir a los locales de su área. eso sí, le faltó concretar en ocasiones. Casi no probó a Onana. Ahí pesaron las ausencias en ataque. Los cambios le dieron un plus al United y la ilusión rojiblanca se esfumó a los 72 minutos, cuando Mount clavó un disparo cruzado. Ahí el Athletic sí que lo empezó a ver imposible. Un bajonazo. El esfuerzo no sirvió ni para un resultado positivo. Hasta acabó en goleada inglesa: 4-1. No pudo ser a pesar de que creyó hasta el final.

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