El triunfo de la normalidad

El triunfo de la normalidad

Luis de la Fuente no tuvo un comienzo fácil. El exjugador rojiblanco fue blanco de las críticas a las primeras de cambio, cuando perdió ante Escocia el segundo partido que dirigía al frente de España. Llegaba desde la Sub-21 y no tenía el nombre de Luis Enrique, Julen Lopetegui, Vicente del Bosque o José Antonio Camacho ni lo que es más importante, el favor de los medios que consideran a la selección un reducto propio.

Poco a poco, ganando partidos y haciendo buen fútbol, se ha ido ganando el favor de la afición. Lo ha hecho a través de la normalidad, con buenos modales, nada que ver con la prepotencia que exhibía el anterior seleccionador cuando se ponía delante de los periodistas. La buena educación es una de sus grandes señas de identidad. Por aquí lo sabemos bien de cuando era jugador del primer equipo rojiblanco o cuando dirigía al filial.

De la Fuente ha dado una lección de que se puede llegar a lo más alto sin levantar la voz, dando naturalidad a las cosas y haciendo fácil lo difícil, sin estridencias ni ataques de entrenador haciendo inventos raros. Casi no ha cambiado de once y cuando lo ha hecho ha sido por obligación.

Actuar con normalidad es el mejor camino. Está en la línea de los entrenadores poco intervencionistas, tipo Del Bosque, Zidane, Ancelotti o Valverde, aquellos que crean un buen caldo de cultivo para que los jugadores se expresen en el campo. Por eso produce mucha alegría ver que triunfan este tipo de técnicos. Uno de ellos es el ya campeón de Europa.

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