El fútbol no tiene memoria

El fútbol no tiene memoria

El Sevilla, próximo rival del Athletic en la Liga, protagonizó el miércoles uno de los esperpentos más sonados de los últimos tiempos. La directiva hizo dirigir a Julen Lopetegui el partido contra el Borussia Dortmund cuando ya estaba destituido anteriormente, según todos los medios. No contentos con ello y con el papelón que hicieron pasar al entrenador vasco le destituyeron de forma oficial nada más acabar el partido. Ni siquiera tuvieron la deferencia de esperar a la mañana de ayer.

Lo cierto es que se echaron piedras contra su propio tejado. La credibilidad del técnico de Asteasu ante sus jugadores debía ser cero o menos cero sabiendo que no se sentaría en el banquillo en el próximo partido, mañana contra los leones. En esta tesitura, un equipo no puede competir. El resultado (1-4) solo fue el reflejo de lo vivido en los días anteriores.

Lopetegui se fue del club hispalense sin una mala palabra para nadie, tanto el miércoles a la noche como ayer en la rueda de prensa de despedida. Un auténtico señor.

Este es un buen ejemplo de como manejar una situación de estas características de la peor manera posible. Se puede despedir a un entrenador por los malos resultados -es el eslabón más débil de la cadena- pero no se puede hacer de esta forma y menos en el caso de alguien como el guipuzcoano que ha ganado una Europa League y ha clasificado al equipo para la Champions en las tres últimas temporadas. El fútbol y los dirigentes no tienen memoria.

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