Ante las dudas en cuanto a la renovación de Marcelino, muchos son los que apuestan por Iraola como futuro preparador rojiblanco. Lo está haciendo bien en los últimos años. Vascos también están Emery o Lopetegui, triunfando en clubes punteros de LaLiga. Arrasate y Alkiza brillan en Osasuna, y Arteta dirige con maestría al Arsenal.
En las categorías inferiores, Ziganda o Etxebe también destacan con una labor más que encomiable. Otros prefieren técnicos de fuera, contrastados y sin ataduras de ningún tipo con Lezama.
Recuerdo que hace unas décadas, los dos máximos gestores que ha tenido la factoría rojiblanca, Sáez y Amorrortu, ejercían cada cierto tiempo de entrenadores. De un modo casi despectivo se les consideraba “apagafuegos”. Técnicos dispuestos a darlo todo por el Athletic cuando al responsable de turno del primer equipo le venían mal dadas y había que buscar un revulsivo de última hora bueno, bonito y barato. Nunca defraudaron.
Clemente y Valverde, de otro modo, también eran soluciones de casa, aunque con un bagaje mucho más amplio en sus segundas etapas. Sin embargo, de un tiempo a esta parte, el Athletic parece remiso a la contratación de gente próxima al club, exceptuando a Garitano. Los malos resultados de Ziganda, Mendilibar o Sarriugarte dejaron poso y heridas abiertas.
¿Podría hoy en día ser Patxi Salinas una solución? Años en los banquillos no le faltan. Carácter tampoco. Y fue un jugador más que competitivo. Acaba de salvar al Bilbao Athletic de un mal trago y ha cogido una txampa final de liga que puede acabar con los cachorros en las diez primeras plazas. Clemente ganó dos Ligas sin experiencia y qué decir de Guardiola.
El 30 de junio Patxi acaba contrato, como Marcelino. Y hay elecciones, no lo olvidemos. ¿A que no hay güevos?


