La anfitriona de la Copa África sigue su camino hacia la final. Marruecos doblegó este domingo por la mínima a la modesta Tanzania (1-0) gracias a una genialidad del madridista Brahim Díaz dentro del área y la colaboración del guardameta rival, que puedo hacer algo más en la acción del gol. El atacante se convirtió en el primer jugador marroquí de la historia en marcar en cuatro partidos seguidos del torneo. Una vez superados los octavos de final, Los leones del Atlas se verán las caras con el ganador del duelo entre Sudáfrica y Camerún.
Walid Regragui se vio obligado a modificar su sala de máquinas por la inoportuna lesión del futbolista del Girona Azzedine Ounahi, que apareció en muletas en la previa del encuentro e hizo saltar todas las alarmas. En su lugar entró en el once El Khannouss, futbolista del Stuttgart. Se encomendó la selección marroquí al desborde de Abde por el costado izquierdo y a la magia de Brahim Díaz en una posición muy centrada, actuando de mediapunta ofensivo. Sin embargo, la primera gran oportunidad del duelo la tuvo Tanzania. Midió mal Aguerd a la hora de cortar un envío en largo y propició que Mwalimu pusiera un centro directo a la cabeza de Msuva, que no logró dirigir el esférico a portería.
Creció Marruecos en el partido y se adueñó de la posesión de la pelota. Saibari adelantó a Los leones del Atlas tras una falta lateral botada por Abde, pero el VAR anuló el tanto por fuera de juego. Siguió insistiendo el conjunto local, anfitrión del torneo, sobre todo por el costado izquierdo. De ahí nació un nuevo centro del atacante del Real Betis que El Kaabi remató de cabeza muy cerca del palo. Resistió el cuadro visitante hasta el descanso sin sufrir en exceso y gracias a un gran planteamiento defensivo, cerrando en un claro 5-3-2 muy difícil de romper para el rival.
Tras el descanso siguió el asedio de Marruecos, volcada y en busca de un gol que les diera algo más de tranquilidad. Masalanga le sacó una buena mano a Abde en un testarazo cercano y El Khannouss rozó la escuadra con un tiro desde la frontal. Casi cumplido el minuto 60 de juego, Achraf se topó con el travesaño en un lanzamiento de falta directa. Pero el que derribó el muro defensivo de Tanzania no fue otro que Brahim. En el minuto 64, el futbolista del Real Madrid recibió un balón en el área, se giró, recortó sobre su marcador y definió con la derecha para superar a un Masalanga que esta vez pudo hacer mucho más. Gol y dedicatoria para el lesionado Ounahi.
Los entrenadores de ambos equipos realizaron un carrusel de cambios con poco menos de veinte minutos para llegar al final. Unos con la intención de defender el resultado y, por qué no, sentenciar el choque, los otros para igualar la contienda pese a sus pocos argumentos ofensivos. Apenas hubo llegadas de peligro, más allá de un posible penalti de Masina a un atacante de Tanzania en el añadido que ni el árbitro ni el VAR vieron punibles. Marruecos estará en cuartos de final. Con sufrimiento, sí, y sin hacer su mejor partido, pero de momento han vuelto a cumplir las expectativas que se espera de una selección anfitriona.


