Luchar contra los gigantes y volver a soñar en Europa

VILLARREAL

Tras históricas semifinal en Champions, el Villarreal buscar volver a dejar huella en la élite europea de la mano de Marcelino

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Marcelino García, entrenador del Villarreal durante el partido de LaLiga frente al ValenciaANDREU ESTEBAN / EFE
  • ENEKO LÓPEZ ALONSO

Albert Camus, filósofo y periodista francés, escribió: “El único modo de lidiar con el mundo no libre es volverse tan absolutamente libre que tu mera existencia sea un acto de rebelión.” El Villarreal es esa rebelión hecha club. Un equipo nacido en un pequeño pueblo de Castellón que, contra toda lógica, se ha convertido en habitual de las grandes noches europeas. 

En un fútbol dominado por el dinero y las grandes capitales, el 'submarino amarillo' demuestra que la resistencia, el trabajo y la fe también pueden escribir historia. Y ahora, bajo el mando de Marcelino García Toral, el técnico que se niega a apellidarse Milagros pero que vuelve a obrar lo imposible, el submarino amarillo está listo para soñar de nuevo con los gigantes de Europa.

Una frase que parece escrita para entender al Villarreal, un club nacido en un pueblo de 50.000 habitantes que no se resigna nunca. Hoy, de la mano de Marcelino García Toral, el Submarino vuelve a soñar con los gigantes de Europa.

El 14 de noviembre de 2023, Marcelino regresaba al banquillo amarillo siete años después. Lo hacía con humildad: “Me conocéis como Marce, pero no me llamo Salvador ni me apellido Milagros. Vengo aquí a trabajar”.

Pero los hechos han hablado más fuerte que sus palabras. Con él, el Villarreal ha vuelto a superar los 60 goles en Liga, se ha convertido en uno de los mejores visitantes del campeonato (solo por detrás de Barça y Madrid) y sellar matemáticamente su clasificación europea. Siempre que Marcelino ha dirigido al conjunto groguet desde el inicio de una temporada, lo ha llevado a Europa. Y ya en su primera etapa (2013-2016) dejó al club en Champions, tras devolverlo desde Segunda en 2013.

Por eso, aunque él lo niegue, en Vila-real cada vez más voces reconocen que el apelativo de “Salvador Milagros” le hace justicia.

Una huella amarilla en Europa

En 2006, bajo el mando de Pellegrini, el submarino amarillo llegó a su primera semifinal de Champions. La ciudad vivió noches mágicas con jugadores que hoy son leyenda: Riquelme con su pausa infinita, Forlán con sus goles, Sorín con su garra, Senna como brújula, y Arruabarrena al mando de una defensa heroica. Todo Castellón contuvo la respiración con aquel penalti de Riquelme contra el Arsenal en La Cerámica. Falló, sí, pero aquella noche el Villarreal se ganó un lugar eterno en la memoria del fútbol europeo.

Dieciséis años después, en 2022, el Submarino volvió a demostrar que no existen imposibles. Eliminó a la Juventus en Turín con un 0-3 inolvidable, resistió al Bayern en Múnich con un gol histórico de Chukwueze y puso en aprietos al mismísimo Liverpool de Klopp. La plantilla de Gerard Moreno, Parejo, Pau Torres o Capoue escribió una gesta que devolvió el orgullo al club.

La temporada actual devuelve al Submarino al primer plano. El club se ha reforzado con inteligencia: jugadores que aportan experiencia europea, carácter competitivo y alternativas ofensivas para acompañar a Gerard Moreno y Etta Eyong. La base del equipo mantiene la solidez de veteranos como Parejo o Ayoze Pérez, mientras que Marcelino ha devuelto orden y confianza táctica a un vestuario que necesitaba rumbo.

Ahora, con una temporada prometedora y un proyecto ambicioso, el Villarreal quiere volver a dar guerra en Champions y quiere volver a enamorar a Europa.

Camus escribió: “En medio del invierno aprendí al fin que había en mí un verano invencible”. Ese verano invencible parece latir en la camiseta amarilla. Es la convicción de que, aunque los rivales sean gigantes y los recursos no estén a la altura de los más grandes, siempre existe una oportunidad para resistir y vencer.

El Villarreal representa como pocos esa filosofía. El hecho de desafiar al destino, rebelarse contra la lógica del fútbol moderno, donde el dinero manda. Y en Marcelino ha encontrado al intérprete perfecto: un técnico que combina disciplina y fe, que no vende milagros, pero los construye a base de trabajo.

El 'submarino amarillo' vuelve a navegar en aguas europeas. Nadie sabe si esta vez alcanzará otra semifinal, o si otro gigante caerá en La Cerámica. Lo único seguro es que el Villarreal no renuncia a soñar.

Y mientras sueña, lo hace como un club camusiano, pequeño en apariencia, pero enorme en voluntad. Con Marcelino al timón, el Villarreal sigue recordando al mundo que el fútbol, como decía Camus, enseña la moral de lo imposible.

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