Padova baila como el 'Papu'

INTERNACIONAL

Tras dos años de sanción por dar positivo en un control antidoping, Alejandro el ‘Papu’ Gómez vuelve a jugar al fútbol en la Serie B italiana

El sancionado Papu Gómez, campeón del mundo con Argentina, busca equipo

El Papu Gómez, campeón del mundo con Argentina

Es extraño. El tiempo ha pasado, pero aquel día pareció haberse detenido para el 'Papu'. La notificación llegó como un rayo seco, dos días antes de la final del Mundial de Qatar 2022: doping positivo. Mientras el mundo celebraba el título de Argentina, él festejaba con fiebre, en silencio, con la cabeza en otra parte. Lo que debía ser la cumbre de su carrera se convirtió en el punto de partida de un calvario.

Alejandro Gómez, el carismático mediapunta que hizo del fútbol un baile, se vio de pronto fuera del juego, fuera del foco, fuera de todo. De ser campeón del mundo a que no lo llame nadie. La sanción por dos años (tras haber tomado por error un jarabe infantil con terbutalina) no solo lo alejó de las canchas: le quitó su identidad, su rutina, su vida.

Lee también

El 'Papu' dejó de bailar

Aquel que en Atalanta brillaba con asistencias, goles y personalidad. Aquel que entraba a la cancha y generaba alegría. De pronto, tuvo que entrenarse solo, sin club, sin estadio, sin vestuario. Ni siquiera le permitieron cursar para entrenador.

La sanción (que esperaban que durara cuatro meses) fue una condena completa: física, deportiva y emocional. Un deportista de élite no puede tener ese error. Y ese, fue el argumento que selló su castigo. Pero el 'Papu' no bajó los brazos.

De nuevo con los botines puestos

El fútbol le dio otra oportunidad. A sus 37 años, y tras entrenar en soledad o con equipos de categorías menores, firma contrato con el Calcio Padova, club de la Serie B italiana. No podrá disputar partidos oficiales hasta el 20 de octubre, pero podrá sumarse a los entrenamientos desde el 19 de agosto. Por fin volverá a pisar una cancha con sus compañeros. Volverá a sentir el pasto, el grupo, la pelota. Volverá a ser jugador.

Su llegada no es solo un refuerzo para el equipo que busca regresar a la élite: es el regreso de una historia, de un símbolo. El 'Papu' tiene claro que no quiere irse del fútbol en silencio. Él quiere despedirse bailando.

Una redención en clave de gol

El Padova lo recibe con los brazos abiertos. No solo ficha a un campeón del mundo, sino a un futbolista herido que eligió levantarse. A un líder que entendió que ni cuando estás arriba eres el mejor, ni ahora el peor. A un corazón argentino que quiere volver a latir en el césped.

Porque, al final del día, el fútbol es eso: una posibilidad constante de empezar de nuevo. Y cuando Alejandro Gómez vuelva a ponerse la camiseta y pise el campo en octubre de 2025, no lo hará solo. Lo hará con una historia detrás, con una herida cicatrizada, con una sonrisa recuperada. Y quién sabe, quizás ese día, en el Estadio Euganeo, toda la banda, todo el estadio, y todo el mundo vuelva a bailar como el 'Papu'.

Mostrar comentarios
Cargando siguiente contenido...