Sin goles no hay futuro, y mucho menos en la Premier League. Sean como sean, o se marquen como se marquen, y eso es lo que debió pensar también Thomas Frank, técnico del Brentford, cuando le puso galones de capitán a Ivan Toney, en su soñada vuelta al Gtech Community Stadium de la pequeña localidad al oeste de Londres. El delantero de Northampton, tercer máximo goleador en la pasada temporada de la liga inglesa, tras Haaland y Kane, ha sido el mejor ‘refuerzo’ invernal posible para el modesto Brentford, que había languidecido sin él hundiéndose en la clasificación. Pero nada es para siempre, y tampoco los malos tiempos para Toney, sancionado ocho meses por incumplir la normativa de apuestas. El sábado retornó como líder de los ‘bees’ y marcó un gol de falta directa, gracias a una tolerada ‘pillería’ en la colocación del balón, para tener mejor ángulo, engañando al árbitro.
’'I’m back, i’m back! (¡Estoy de vuelta, estoy de vuelta!', gritó acaloradamente Toney tras el partido, ante una enardecida afición, que celebró la victoria frente al Nottingham Forest (3-2), tras cinco derrotas consecutivas. Había prometido “dar espectáculo” en el día de su regreso, y bien que lo hizo ante los necesitados ‘tricky tries’, con una de esas acciones ‘tramposas’ de los futbolistas más pícaros, que no deberían tolerarse. Con la barrera del Forest colocándose y el árbitro, Darren England, de espaldas, Toney fue captado moviendo la tira de espuma que el ‘referee’ había marcado en el césped, con el fin de reposicionar dos veces el balón y encontrar así un mejor ángulo para el libre directo. El lanzamiento valió el primer gol de la reacción del Brentford, sin que el VAR pudiera intervenir para anularlo.
El Nottingham Forest presentó una queja oficial ante la Premier League y el colectivo arbitral (PGMOL) por el controvertido gol de Toney en Brentford. Argumenta con razón que, según las reglas de la Premier, el gol debería haber sido valorado como un “incidente fallido grave”, ya que mover el spray es una infracción sancionable. Fue otro fin de semana aciago para los árbitros ingleses, ya que fueron en dos de los cuatro partidos jugados en los que hubo reproches por los fallos en algunas decisiones, para los que el VAR no buscó la rectificación. En el Sheffield United-West Ham, un grosero y vistoso placaje en el área del defensor de los ‘blades’ Anel Ahmedhodzic sobre Jarred Bowen, en el tiempo de descuento, no recibió penalización alguna. Pareció más una jugada de rugby, pero el árbitro, Michael Salisbury, no quiso revisar la jugada.
La falta de criterios unificados de los árbitros sigue salpicando el fútbol inglés, generando desconcierto. "Es difícil de aceptar", expresó quejoso el entrenador del Forest, Nuno Espírito Santo, más resignado que su homónimo del West Ham, el escocés David Moyes, quien llegó a quejarse del conformismo actual con los estándares de arbitraje de la Premier. “Nos encogemos de hombros y decimos ‘está bien’. Hoy me vuelvo a encoger de hombros, ya que no sabemos qué van a hacer”. Las escenas caóticas que se vieron en Bramall Lane y la polémica vivida en Brentford con Toney no ayudan nada a mejorar la tan cuestionada imagen arbitral.


