El otoño no está siendo triste en Birmingham. Muy al contrario, ha traído atmósfera festiva al Villa Park, pese a las constantes lluvias que caen en la capital de las West Midlands. Es la primera vez en la Premier que el Aston Villa marca al menos tres goles en sus primeros cuatro partidos y suma ya 11 victorias seguidas en su magnético estadio, donde vuelve a sentirse la poderosa energía de la afición. Los partidos del Villa son vibrantes, como en las mejores épocas. El 4-1 al West Ham reflejó el entusiasmo de la nueva etapa. Las entradas se agotaron y esa fiebre de los ‘brummies’ por ver al Villa supone un gran aliciente para la segunda ciudad más poblada de Inglaterra, que ha vuelto a apasionarse como en sus mejores días, cuando los ‘villains’ llegaron a ser un grande de Europa. La afición está entregada a Unai Emery (Hondarribia, 1971), el técnico que ha obrado un renacimiento sin precedentes en la historia del club.
El lema ‘The giant is waking up’ (el gigante está despertando) que adorna las paredes alrededor de Villa Park refleja bien el vigoroso estado de ánimo actual del club. La capacidad del metódico entrenador vasco ha devuelto la fe y merece todo tipo de elogios en Birmingham, donde tras 18 meses tiene al Villa entre los mejores, quinto clasificado, con solo dos derrotas y una ‘’mentalidad fuerte’’, como suele repetir Emery. Su obsesión ha sido construir “una conexión estrecha con los seguidores”, y lo ha logrado plenamente porque los fervorosos hinchas de la grada The Holte End, en la tribuna sur de Villa Park, ya le tienen como a un ídolo. La implicación de Emery con el club es máxima. Por eso, no sorprende que la afición le venere. Y, como ejemplo, una enorme pancarta, ‘Sultan of Unai’, que se desplegó el sábado con la imagen del técnico de Hondarribia adornada con una corona real. “Cuando ganamos así, es fantástico”, soltó después un exultante Emery ante esa simbiosis perfecta entre equipo y afición.
El trabajo de Emery en Birmingham es minucioso y detallista, sin dejar nada al azar. Está respaldado por los propietarios del club, el egipcio Nassef Sawiris y el estadounidense Wesley Edens, que le han recompensado con un mayor poder y autonomía. Las huellas de Emery, que tiene muy presente su frustrante y corta etapa en el Arsenal, están ahora por todas partes, este año junto a Monchi, llegado a Bodymoor Heath como responsable de operaciones, y un director de su confianza como Damián Vidagany, al lado de su ayudante Pako Ayestarán. Gracias a esa estructura, Emery puede concentrarse en las tácticas. Todo lo que esté fuera de su burbuja lo deja para sus colaboradores, y es su manera de controlar los factores externos, como ha sido el caso del italiano Nicolò Zaniolo, investigado por las apuestas ilegales y amenazado de sanción.
Es difícil saber cuáles podrán ser los límites del Villa, reforzado en su columna vertebral con las llegadas de Pau Torres, Youri Tielemans y Moussa Diaby, un delantero polivalente. El gran rendimiento de Douglas Luis y Olie Watkins apuntala, de momento, la trayectoria del Villa, con 23 goles y 19 puntos, su mejor inicio de temporada en los últimos 25 años. Watkins encarna la amenaza de un Aston Villa dispuesto a alterar el orden de la Premier. Es todo muy emocionante para un club medio que, no hace mucho, ofrecía el semblante gris del aburrimiento. Ahora, incluso con las lluvias de octubre, los partidos en Villa Park son una verdadera fiesta.


