La ola del capital americano

FRIDAY PREMIER

La adquisición del Everton por parte del fondo 777 Partners sigue la escalada del gran interés de los inversores estadounidenses por la rentabilidad que pueden lograr en las ligas inglesas

El Everton, otro club inglés de propiedad norteamericana

El Everton, otro club inglés de propiedad norteamericana

EVERTON

Otro fondo privado de inversión estadounidense, 777 Partners, ha firmado un acuerdo para adquirir el 94,1% de las acciones de uno de los clubs históricos del fútbol inglés, el Everton. La transacción, que se espera que se cierre en el último trimestre de este año, está sujeta aún a la aprobación de la Premier League y las entidades reguladoras, pero supone la constatación del interés del capital privado estadounidense por invertir tanto en la Premier como en el resto de las ligas inglesas. 

La ola de la búsqueda de beneficios y rentabilidad en el campeonato más seguido del planeta crece y se agiganta, de momento sin límites, y ya son diez los clubs de la Premier que cuentan con accionistas o inversores americanos.

El fenómeno también atañe a los campeonatos inferiores de la English Football League (EFL) -(Championship, League One y League Two)-. Los estadounidenses ya cuentan también con tres equipos de la National League y cuatro de los 12 clubes de la Premiership escocesa, todos propiedad de grupos de capital privado con sede en los EEUU. El Lincoln City ha sido el último de una serie encadenada de adquisiciones recientes, como Crawley Town, Walsall, Gillingham, y Wrexham, el club galés comprado por los actores de Hollywood, Ryan Reynolds y Rob McElhennney, que ha dado gran visibilidad publicitaria a todas las operaciones en EE.UU., y que consumó un esperado ascenso a la League Two la temporada pasada.

Para clubs muy endeudados como el histórico Everton y en situación muy difícil a nivel deportivo y financiero, la llegada del dinero americano es casi un milagro para la salvación económica y deportiva. Analistas económicos de la City inglesa estiman la operación en más de 635 millones de euros, pero advierten de que el futuro de los ‘toffees’ podría estar en peligro, a menos que se apruebe esta propuesta de adquisición por parte de la controvertida firma de inversión estadounidense 777 Partners, envuelta en algunos litigios. Los problemas de deuda y flujo de caja del Everton han aumentado considerablemente desde que el propietario, Farhad Moshiri, dejó de apuntalar al club, y un préstamo reciente del fondo americano tomó el total de préstamos pendientes por encima de los 400 millones de euros.

El ‘efecto Wrexham’

La venta del Everton llega como solución de los actuales propietarios a las dificultades económicas de los últimos años, en los que el club ha invertido para la construcción del nuevo e icónico estadio, en la ribera del Mersey, en Bramley-Moore Dock. El proyecto va ligado a toda una regeneración económica y comercial de Merseyside, en el que 777 Partners ha visto una oportunidad de rentabilidad económica. El holding de clubs de Miami no solo dirigirá a partir de ahora la finalización del nuevo estadio, sino que buscará también una operativa comercial contando con sus otros clubs en los que tiene participación accionarial, Genoa, Vasco da Gama, Hertha BSC, Standard Liege, Red Star FC, Sevilla y Melbourne Victory.

Dado que ser dueño de un club de la Premier League es un estatus ya reservado sólo para los multimillonarios, la EFL y la National League se han convertido ahora en un terreno fértil para la inversión, por el tipo de cambio dólar por libra y la creciente popularidad del fútbol en los EE.UU., todos factores contribuyentes. El fútbol inglés representa un punto de entrada de bajo coste. Un fondo puede comprar un club de 100 años de historia por menos del coste de una franquicia en las ligas menores de EE.UU. 

La publicidad en torno a Wrexham ha sido parte del fenómeno, pero también las perspectivas que ofrecen los clubs en el caso de que puedan llegar a la Premier League, y consolidarse. El copropietario del Ipswich Town, Brett Johnson, un empresario con sede en Rhode Island, adquirió una participación mayoritaria junto al fondo GameChanger 20 Ltd. Gracias a su fuerte inversión, el Ipswich Town acaba de eliminar al Wolverhampton en la Copa Carabao y es candidato al ascenso a la Premier, su ansiado objetivo.

El ’efecto Wrexham’ ha sido real y ha atraído a más inversores americanos gracias a la serie documental emitida por Disney+. Su capacidad para comercializar Wrexham, transformando una modesta entidad local en una marca global, es el espejo de cómo aumentar el valor de un club en un corto espacio de tiempo con una inversión bastante baja, en comparación con la suma que ahora implica la compra de un club de la Premier. 

Son bastantes los ejemplos, como la pareja deportiva JJ Watt y Kealia Ohai, y su inversión en el Burnley, que han rentabilizado al lograr el ascenso a la Premier la pasada temporada; el actor Michael B. Jordan, accionista del Bournemouth, o el siete veces campeón de la SuperBowl, Tom Brady, copropietario minoritario en el Birmingham. 

En muchos sentidos, ser propietario de un club no es tarea cómoda. Se prevé que los clubs de la EFL pierdan 400 millones esta temporada, por lo que seguir en el negocio, a la espera de buenos resultados, conlleva tiempo, riesgos, y mucha inversión inteligente. Pero a favor están las audiencias, la explotación comercial y el sueño de la millonaria Premier.

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Con la venta del Everton, cada vez quedan menos propietarios ingleses, y los inversores de EE.UU. tienen el control ya de cuatro ‘grandes’, Chelsea, Arsenal, Liverpool y Manchester United, aunque éste último sigue aún en proceso de venta. La paradoja a toda este fiebre inversora es contemplar como un modesto como el Luton Town ejerce de modelo de cómo alcanzar la élite sin deudas, sobreviviendo con mucha humildad entre los grandes, y sin haber tendido las manos a ningún fondo privado, sólo con propiedad de exjugadores e inversores locales. Una resistente y orgullosa excepción.

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