Natza Farré, periodista y escritora: "La mayoría de veces que mi hermano se iba de casa no sabíamos si iba a volver. Tenía ganas de que se muriera y eso te genera mucho sentimiento de culpa"
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La comunicadora acaba de publicar el libro 'L'última vegada que et dic adeu', una novela basada en la historia real de su hermano
- Redacción
Barcelona
La periodista y escritora Natza Farré ha roto su silencio y ha hablado públicamente del capítulo de su vida que probablemente más le ha marcado. A través de su libro 'L'ultima vegada que et dic adeu', la comunicadora narra la crueldad de la epidemia de la heroína que sacudió este país en los años 80 y que se llevó a su hermano cuando ella solo era una niña.
En una reciente entrevista con 'El món a RAC 1', la periodista ha reconocido que la de su hermano -que era 7 años mayor que ella- "es una historia que necesitaba escribir". "Tenía ganas de dejar este testimonio, el de una época. Creo que lo he podido hacer ahora porque tengo la edad de hacerlo. Esta historia me ha acompañado toda la vida", ha confesado.
Jordi Basté, presentador del programa y amigo íntimo de la periodista, ha querido que sea ella misma quien explique en profundidad cuál es esa historia que tanto necesitaba contarle al mundo: "El libro va de ser hermana, y en mi caso, va de ser hermana de un drogadicto en la época de la heroína de los 80. Va de eso, de cómo afecta a la vida familiar, de cómo se vive por dentro y de cómo trasladarlo con palabras. He querido romper la cursilería de esta era explicando de una manera cruda".
A pesar de sus ganas de hacer pública su historia, Natza reconoce que "ha llorado mucho escribiendo el libro" porque no se esperaba que después de "tanta terapia" le afectara tanto recordarlo todo. "Lo que explico en el libro es que a mi hermano no le conocí nunca. Cuando yo empecé a tener memoria mi hermano ya era adolescente y empezó a estar enganchado. Por lo tanto, yo le he visto de una manera que no es la que veo en las fotografías de cuando era pequeño. Yo no sé quién era mi hermano", confiesa.
En poco tiempo a la adicción de su hermano le tuvo que sumar la muerte de su padre, algo que "aumentó la tensión": "Todo el mundo estaba pendiente de mi hermano, de ver por dónde iba a petar. (...) Tenía ganas de que se muriera mi hermano y eso te genera mucho sentimiento de culpa y te hace mucho daño a ti misma. Cuando tienes un problema así en casa, es humano querer que el problema desaparezca. En ese momento, la única manera que había era que se muriera. La mayoría de veces que se iba de casa no sabíamos si iba a volver".