El polémico plan de Sarah Ferguson para clonar los corgis de Isabel II y hacer negocio con ellos

MASCOTAS

La exduquesa de York, en plena crisis personal y mediática, desata la polémica tras salir a la luz un controvertido plan para clonar a los icónicos corgis de Isabel II y hacer negocio con ellos

Sarah Ferguson con los corgies .
Sarah Ferguson con los corgies Muick y Sandy. Redes sociales

La siempre polémica Sarah Ferguson ha vuelto a las andadas, esta vez con una idea tan sorprendente como controvertida. En un momento especialmente delicado para la exduquesa de York —se sabe que atraviesa importantes dificultades económicas desde que tanto ella como el príncipe Andrés quedaron apartados de sus funciones dentro de la Casa Real—, ha salido a la luz un supuesto plan para clonar a los icónicos corgis de la Reina Isabel II y convertirlos en un lucrativo negocio internacional.

Sarah Ferguson.
Sarah Ferguson..

Los corgis, una raza icónica gracias a Isabel II

Hablar de corgis es hablar inevitablemente de la Reina Isabel II. La monarca británica convirtió a esta raza —originaria de Gales y muy popular en Reino Unido— en todo un símbolo de la Casa Real.

Su pasión comenzó con Susan, la perrita que recibió por su 18 cumpleaños, y desde entonces llegó a tener más de 30 ejemplares a lo largo de su vida, muchos de ellos descendientes directos de aquella primera mascota.

Gracias a esta devoción, los corgis no solo ganaron fama internacional, sino que se convirtieron en una de las razas más reconocibles y queridas del mundo. 

¿Quién se hará cargo de los perros de la reina Isabel II?
La reina Isabel II con uno de sus perros.Youtube The Royal Family Channel

El controvertido plan: clonarlos y venderlos

Tras la muerte de Isabel II, algunos de sus últimos corgis, como Muick y Sandy, quedaron al cuidado de Sarah Ferguson y el príncipe Andrés. Y es aquí donde surge la polémica.

Según diversas informaciones, Ferguson habría explorado la posibilidad de crear un programa de televisión en el que los perros serían protagonistas… pero con un giro inesperado: la clonación de los animales para vender réplicas a amantes de los perros de todo el mundo.

La idea, que llegó a presentarse a productoras estadounidenses, incluía incluso viajar por distintos países y contactar con compradores de alto nivel dispuestos a pagar grandes sumas por tener un "corgi idéntico" a los de la Reina.

No es un mercado menor: en Estados Unidos, donde la clonación de mascotas es legal, estos procesos pueden alcanzar cifras cercanas a los 70.000 euros. 

Una práctica polémica y no permitida en Reino Unido

El problema es que, mientras en Estados Unidos esta práctica es legal, en Reino Unido está restringida al ámbito científico, lo que añade aún más controversia a la propuesta.

Además, expertos y críticos consideran que este tipo de iniciativas abren un debate ético importante sobre los límites entre el afecto hacia los animales y su explotación comercial. 

Un plan demencial en medio de su momento complicado

Todo esto sale a la luz en un contexto especialmente delicado para Sarah Ferguson. La exduquesa atraviesa desde hace años una situación económica inestable, a la que se suma una importante crisis de imagen.

Su nombre ha vuelto a quedar salpicado por su relación pasada con Jeffrey Epstein, con quien mantuvo una estrecha amistad incluso después de su condena. De hecho, han salido a la luz correos y testimonios que evidencian que llegó a pedirle ayuda económica, lo que ha generado una fuerte polémica pública y ha dañado aún más su reputación.

A esto se suma la situación de su exmarido, el príncipe Andrés, completamente apartado de la vida pública y sin funciones oficiales dentro de la Casa Real británica tras su implicación en el caso Epstein. Esta caída en desgracia también ha arrastrado, en parte, la imagen de Ferguson, que ya no cuenta con ningún papel institucional ni respaldo dentro de la monarquía.

Fotografía de archivo del príncipe Andrés en Londres (Reino Unido).
Fotografía de archivo del príncipe Andrés en Londres (Reino Unido).EFE / Will Oliver

Ni siquiera sus hijas, las princesas Eugenia y Beatriz, mantienen un rol activo relevante dentro de la familia real, lo que deja a Ferguson aún más alejada del núcleo institucional y sin el apoyo que en otro momento podría haber tenido. En este contexto, la retirada de su título honorífico en la ciudad de York ha supuesto un nuevo golpe simbólico a su figura pública.

Por si fuera poco, en los últimos meses ha desaparecido prácticamente del foco mediático. Según la prensa británica, habría estado ingresada en un exclusivo centro de salud en Suiza y también refugiada en Irlanda del Norte, intentando mantenerse alejada de la presión mediática en uno de los momentos más complicados de su vida.

Sarah Ferguson.
Sarah Ferguson..

Marcha atrás ante las críticas

Ante el revuelo generado, un portavoz de Ferguson ha asegurado que la exduquesa nunca tuvo intención real de lucrarse con los corgis y que finalmente se retiró de las negociaciones.

Aun así, la sola existencia de esta propuesta ha generado una nueva ola de malestar en torno a la ya controvertida figura de Sarah Ferguson. Las críticas no han tardado en aparecer, con voces que incluso hablan de un posible trato inapropiado hacia los animales al plantear su clonación con fines comerciales. El debate ha ido un paso más allá, y algunos sectores se preguntan abiertamente si, tras esta polémica, la exduquesa debería seguir siendo responsable de los corgis de Isabel II.

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