Los profesionales veterinarios están de acuerdo: "El 50% de los animales mayores de ocho años desarrollará un tumor a lo largo de su vida"
MASCOTAS
La veterinaria oncóloga Sofía García explica los hábitos que debemos incoporar en nuestro día a día para favorecer la detección precoz de estos casos


- Paula Gil
Periodista - Barcelona
Estás acariciando a tu peludo, jugando con él, y de repente notas un pequeño bulto que jurarías que antes no estaba ahí. La escena es más habitual de lo que parece y, en muchos casos, puede ser la primera señal de que algo no va bien. Tocar a nuestros animales con frecuencia —palpar su cuerpo, observar cambios en la piel o en su comportamiento— no es solo una muestra de cariño, sino una herramienta clave para detectar de forma temprana enfermedades como el cáncer.
Conocer cómo es tu perro o tu gato "en su totalidad" permite identificar cualquier cambio a tiempo y acudir al veterinario cuando aún hay margen para actuar. "Ellos no pueden decirnos si sienten molestias o dolor, por lo que debemos estar muy atentos a cualquier cambio o síntoma", explica Sofía García, veterinaria dedicada en exclusiva a la oncología en Citopet.

Y es que detectar a tiempo puede marcar la diferencia: la aparición de bultos, la pérdida de peso, ronquidos, heridas que no cicatrizan o la presencia de sangre en la orina son señales que no deben pasarse por alto y que podrían salvar la vida de tu peludo.
¿Qué debemos hacer ante cualquier síntoma extraño?
A veces podemos sentirnos como 'madres y padres primerizos', preocupándonos ante el más mínimo cambio en nuestros animales. Pero esa vigilancia constante no es exagerada: en muchas ocasiones, es clave para llegar a tiempo. Por eso, Sofía García comparte una serie de consejos para ayudar a detectar de forma precoz los tumores en los animales que conviven con nosotros.

La detección precoz es una de las claves para mejorar el pronóstico en los casos de cáncer en animales. Según explica la veterinaria, hay una serie de hábitos que podemos incorporar en nuestro día a día y que pueden aportarnos información muy valiosa:
- Tocarles con frecuencia: Palpar su cuerpo de manera habitual permite detectar bultos, inflamaciones o cambios que antes no estaban. Puede hacerse con simples caricias mientras descansan en el sofá o consultando al veterinario cómo realizar una correcta palpación, por ejemplo, de las mamas en el caso de las hembras. Conocer cómo es tu animal "de normal" es fundamental para identificar cualquier alteración.
- Observar cambios físicos: La aparición de bultos, heridas que no cicatrizan, sangrados anormales o cambios en la piel deben ser motivo de consulta veterinaria. También lo son la pérdida de peso sin causa aparente o la falta de apetito, que pueden actuar como señales de alerta.
- Prestar atención a su comportamiento: Cambios en el nivel de actividad, apatía, dolor al moverse o alteraciones en sus rutinas habituales pueden indicar que algo no va bien. "Los animales, y especialmente los gatos, pueden ocultar sus síntomas hasta fases muy avanzadas de la enfermedad", asegura la veterinaria, quien aclara que "en muchas ocasiones estos cambios se confunden con achaques de la edad o con alteraciones emocionales por pérdidas recientes".
- Mantener revisiones veterinarias periódicas: Las revisiones permiten detectar problemas de forma precoz, incluso antes de que aparezcan síntomas evidentes. "La mejor manera de realizar una verdadera detección precoz es mediante chequeos de imagen en pacientes geriátricos, ya que el 50 % de los animales mayores de ocho años desarrollará un tumor a lo largo de su vida", informa Sofía. Y es que los signos de cáncer en pruebas diagnósticas como las analíticas suelen ser muy inespecíficos, por lo que resulta más eficaz detectar anomalías mediante pruebas de imagen como radiografías, ecografías o TAC.
"El cáncer no siempre se puede prevenir, pero detectarlo a tiempo sí puede cambiar su evolución", recuerda la oncóloga veterinaria. Por eso, insiste en la importancia de la observación diaria y de acudir al veterinario ante cualquier signo extraño. La atención temprana, lejos de ser una exageración, puede ser decisiva para mejorar la calidad de vida —y la supervivencia— de los animales que conviven con nosotros.

