Eugenia Martínez de Irujo: "De pequeños no nos dejaban estar por los salones del palacio, todo tenía que estar impecable"
GENTE
Dentro de poco se cumplirán 100 años del nacimiento de la Duquesa de Alba, momento que su hija ha aprovechado para homenajearla


- Paula Gil
Periodista - Barcelona
El próximo 28 de marzo se cumplen 100 años del nacimiento de una de las aristócratas más carismáticas y cercanas de la historia de nuestro país, Cayetana, XVIII duquesa de Alba. Es por que, con motivo del centenario su llegada al mundo, su hija, Eugenia Martínez de Irujo ha querido rendirle homenaje a través de una exposición que repasa su influencia y que se inaugura el 4 de marzo en el Palacio de Dueñas (Sevilla).

Como ya hizo su Cayetana en su momento, Eugenia ha abierto para la revista 'TELVA' las puertas del palacio sevillano y ha hablado, más sincera que nunca, sobre la figura de su madre y lo que significó para ella ese palacio: "Si venía una cámara con trípode, inmediatamente mandaba que pusieran mantas en el suelo, para que no lo rayara. Era muy perfeccionista, con un enorme sentido del orden. Tenía cada cuadro, cada cajita en su cabeza", cuenta para la mencionada publicación.

Una preocupación que Eugenia reconoce haber heredado: "Yo sufro mucho cuando se mueven muebles por algún evento, por ejemplo, porque, claro, me he criado ahí y todo lo he respirado de mi madre. De pequeños no nos dejaban estar por los salones, todo tenía que estar impecable. Cuando ella fue abuela, yo alucinaba porque los niños correteaban para arriba y para abajo, lo que no nos dejaba hacer a nosotros".
Sobre su papel como aristócrata y su responsabilidad como tal, la duquesa de Montoro tiene claro que el trabajo de su progenitora fue exquisito: "A las 7 de la mañana ya estaba llamando a cada una de las Casas para organizarlo todo. Era incansable. Su labor de conservación del legado de la Casa fue excepcional, igual aquí que en Liria o en el Palacio de Monterrey de Salamanca", concluye.

