Isabel Pantoja, obligada a tomar esta drástica decisión con su círculo íntimo para evitar filtraciones
GENTE
Alexia Rivas ha dado la información en 'Fiesta'

- Redacción
Barcelona
Isabel Pantoja vuelve a estar en el punto de mira tras las recientes informaciones reveladas en el programa de los fines de semana de Emma García, 'Fiesta'. Según ha desvelado este sábado la colaboradora Alexia Rivas, la artista ha tomado decisiones drásticas para controlar lo que se filtra sobre su vida privada y profesional.
"Isabel Pantoja busca que nadie de su entorno hable, no solo con periodistas, sino con nadie", afirmó Rivas, explicando que la cantante incluso habría advertido a su confidente más cercana, Celeste, para que apague su teléfono y evite cualquier contacto externo. Con esta estrategia, la intérprete desea "evitar cualquier tipo de filtración". Según Rivas, la cantante quiere reducir su círculo de confianza, confiando en un número cada vez más limitado de personas.

"Ya no tiene esa relación de confianza con Agustín, ni quiere contarle sus cosas", señaló la colaboradora, destacando un aparente distanciamiento entre Isabel y su hermano, quien hasta ahora había sido una de las figuras más importantes en su vida personal y profesional.
Además, la colaboradora reveló una sorprendente exigencia que Pantoja estaría planteando para las personas que deseen trabajar con ella. "Si alguien nuevo entra en su equipo, no quiere que tenga pareja o esté casado", compartió Rivas. El motivo sería evitar posibles abandonos en el futuro: "Quiere asegurarse de que quien esté a su lado se mantenga siempre ahí, y cree que cuantas menos conexiones personales tengan, menos posibilidades hay de que se filtren informaciones".

En paralelo a estas decisiones de la artista, la colaboradora también sacó a la luz el malestar entre los músicos que trabajan con Isabel Pantoja. "Normalmente, cuando actúan por su cuenta, cobran alrededor de 800 euros por concierto, pero cuando tocan con ella solo reciben entre 100 y 150 euros", explicó Rivas, evidenciando la diferencia entre lo que suelen cobrar y lo que les paga la tonadillera.

