Tras unas rectas inacabables, el pelotón regresaba al Autódromo de Villicum de donde había partido para completar la tercera etapa de la 39ª edición de la Vuelta a San Juan Internacional de 170 kilómnetros. Un final escrito para que se disputara al sprint, pero que algún corredor trató de rescribir gracias a su esfuerzo.
Fue el caso del italiano del Eolo-Kometa Simone Bevilacqua, quien ya en el circuito parecía goar de margen suficiente respecto a sus rivales y podría incluso beneficiarse de una pequeña caída que se produjo en un pelotón que como rigen la snormas se tensó a medida que se acercaba el desenlace del día.
Cazado Bevilacqua los sprinters tomaron sus posiciones, hasta que el norteamericano Quinn Simmons lanzó un buen ataque a unos 500 metros de la llegada que nadie pudo seguir. Hasta su altura llegó el argentino Maximilano Richeze. Llegó a pelearle el triunfo, pero no pudo con un Quinn Simmons que lograba su tercera victoria de su carrera profesional.
Por momentos dio la sensación que Fernando Gaviria podría llamar a la puerta de la victoria, pero el colombiano, respaldado por Rangel, Albert Torres y Oier Lazkano, tuvo que conformase con ser 4º.
Tras esta etapa, el irlandés Sam Bennet mantiene el liderato en la Vuelta a San Juan, a la espera de la cuarta etapa con un perfil muy distinto y en el que otro tipo de corredores deberían ser los protagonistas. Un día de 196 kilómnetros, con dos puertos de 3ª, uno de 1ª, Virgen de Andacollo en el kilómetro 87, y el desenlace tendido al final hasta Barreal, con un sprint bonificado a 20 kilómetros de la llegada que puede animar más el desenlace.
Y tras esta etapa, la jornada de descanso antes de la traca final.



