No es común que un hombre que vive el fútbol como un huracán de emociones reconozca, casi con nostalgia, que ser entrenador es un oficio que atropella la vida, que la devora y la reconstruye a su antojo. Luis García no solo lo dice, lo confiesa, se define con la sinceridad de quien ha dejado la tranquilidad del jugador para sumergirse en la tormenta diaria del mando, del liderazgo. "No tengo caretas, (...) esto es una carrera de fondo", dice.
La belleza del juego es también trabajo, disciplina y sacrificio y ahí se ha referido al jugador canario que está saliendo de una recaída de un cáncer. "En Kirian Rodríguez me he encontrado una persona muy normal, la vida a veces te da palos y hay que tener fortaleza. Kiri es un auténtico líder, será entrenador pero me hace muy feliz verle jugar", dijo el técnico amarillo que recurda el papel de Kirian junto a otros futbolistas amarillos como Viera, Jesé o Sandro Ramírez.
En una entrevista este martes a UD Radio dijo ser “muy pasional”, y en esa pasión encuentra un espejo en la cultura que envuelve a UD Las Palmas, esa cultura que parece un latido que une al equipo con una afición que no exige, sino que ofrece —una suerte que solo se reconoce en quien sabe lo que tiene—. Porque aquí, en esta isla que él llama paraíso, el fútbol no es solo un juego, es un acto de amor y de entrega, una fiesta donde el balón es el protagonista y la defensa, el guardián de ese sagrado rito.
“Tenemos piezas para hacer un fútbol bonito”, dice, pero no se queda en la superficie, porque sabe que la belleza del juego es también trabajo, disciplina y sacrificio. “La vida de un futbolista es más tranquila que la de un entrenador”, confiesa, como quien conoce el silencio que queda después del ruido del partido, la soledad que solo entiende quien toma decisiones.
Y allí, entre recuerdos de Tintín Márquez y aprendizajes del pasado, Luis García se revela no solo como técnico, sino como un hombre enamorado de la victoria, pero consciente del precio que esta cobra. Respeto ganado con trabajo, paciencia y coraje, porque en tiempos de redes sociales y juicios veloces, el futbolista está desnudo ante el mundo.
Este es el hombre que quiere que UD Las Palmas sea protagonista, que sueña con un fútbol que no solo se juegue, sino que se sienta, que se viva con pasión y con esa responsabilidad con las islas.
