Lío entre el Sporting Club y el Porto: "No solo es lamentable, es delictivo"
BALONMANO
Los Leones denuncian que se encontraron "un vestuario con un olor tóxico e intenso que afectó al estado físico de los jugadores y del cuerpo técnico"

Porto y Sporting CP disputaron el pasado fin de semana un duelo por todo lo alto de la liga portuguesa de balonmano. El Sporting se hizo con el triunfo por un ajustado 30-33 en un intenso choque repleto de tensión. Una tensión que no acabó con el pitido final. Tras el encuentro, los Leones emitieron un duro comunicado acusando a su rival de acciones "absolutamente repugnantes".
Una denuncia que no se refiere únicamente al último enfrentamiento entre ambos equipos. El Sporting denuncia que la "vergonzosa, reiterada y deliberada sucesión de comportamientos" no haya tenido "consecuencias inmediatas y ejemplares".
Algunos de los hechos denunciados serían la presión a los colegiados, el robo de toallas al portero del Sporting CP y el comportamiento de los recogepelotas ocultando deliberadamente los balones. Sin embargo, en el último choque entre ambos, aseguran que "se han cruzado todos los límites". El Sporting afirma que se encontró "un vestuario con un olor tóxico e intenso que afectó al estado físico de los jugadores y del cuerpo técnico. Algo que no solo es lamentable, es delictivo". Habrá que ver si las instancias deportivas entran a investigar esta situación, y en caso de hacerlo, si comporta alguna sanción para el Porto.
Este es el comunicado completo:
"El Sporting Clube de Portugal considera absolutamente repugnantes las sucesivas acciones que el FC Porto ha venido protagonizando en los últimos tiempos y solicitará, con carácter de urgencia, una reunión con la ministra de Cultura, Juventud y Deporte.
No es posible seguir asistiendo a esta vergonzosa, reiterada y deliberada sucesión de comportamientos sin que ello acarree consecuencias inmediatas y ejemplares.
El Sporting CP considera imperativo que todas las instituciones responsables de la tutela del deporte sean promotoras de la verdad deportiva, ya que no es admisible que comportamientos de esta naturaleza —protagonizados reiteradamente por los mismos actores— avergüencen y pongan en entredicho la imagen del deporte portugués a nivel internacional.
En este sentido, es esencial que quienes regulan el deporte en Portugal adopten una postura firme e implacable y sancionen, con toda severidad, estos comportamientos indignos, que ya superan los límites de lo admisible en un Estado de derecho.
Si aún subsistía alguna ilusión ingenua de que las prácticas oscuras del pasado habían sido erradicadas, la realidad se ha encargado de destruirla de forma brutal e inequívoca. Lo que hoy se observa no es solo una repetición: es una escalada refinada. Más vil, más ruin y aún más indescriptible que los episodios más negros que han mancillado el deporte portugués.
Estos episodios no son aislados ni accidentales. Revelan un patrón continuado, consciente y sistemático de falta de respeto, provocación e intento de condicionamiento que no puede ni debe ser ignorado: la situación en el vestuario del árbitro Fábio Veríssimo, donde se mostraron repetidamente imágenes de sus decisiones en un claro intento de condicionamiento y presión; los recogepelotas que ocultan deliberadamente balones y conos y los esconden detrás de vallas publicitarias; o el robo de toallas al portero del Sporting CP. Hasta el momento, no ha habido ningún signo de arrepentimiento ni intento de explicación o asunción de responsabilidades por parte de los implicados.
El capítulo más reciente de esta inaceptable cadena de episodios alcanza un nivel que supera todos los límites: un vestuario con un olor tóxico e intenso que afectó al estado físico de los jugadores y del cuerpo técnico del equipo de balonmano. Esto no solo es lamentable, es delictivo.
Ante esta situación, el Sporting CP manifestó su oposición a la celebración del encuentro, teniendo en cuenta que el equipo se encontraba privado de su entrenador y de uno de sus jugadores. Aun así, se le informó formalmente de que se daban las condiciones necesarias para que el partido se celebrara, por lo que se vio obligado a saltar al campo, lo que hizo bajo protesta.
El Sporting CP considera que estas conductas desvirtúan de manera significativa la verdad. Se trata de una subversión absoluta de los valores que deben regir cualquier práctica deportiva, llevada a cabo de forma consciente, reiterada y sistemática".


