Entre las molestias físicas que arrastraba y el gran momento de forma de Sergey Hernández, Rodrigo Corrales se perdió en enero el Europeo de balonmano de Alemania y dejó paso al navarro como pareja de porteros junto a Gonzalo Pérez de Vargas.
Recuperado de sus dolencias lumbares, Rodrigo ha vuelto a la lista de Jordi Ribera para disputar el trascendental Preolímpico de Granollers, donde los 'Hispanos' buscan su billete para los Juegos de París'2024.
Gonzalo y Rodrigo, ambos de 33 años, forman desde hace tiempo el dúo más fiable de la portería española, un tándem que podría haber tenido continuidad en las competiciones de clubs porque el Barça captó a los dos siendo jovencitos y compartieron formación en la cantera azulgrana.
Aitor Ariño, Rodrigo Corrales, Gonzalo Pérez de Vargas, Carlos Molina y Alberto Miralles, en 2010, en su época de canteranos del Barça de balonmano
El club azulgrana vio en ellos algo especial y trabajó con la esperanza de que ambos cubrieran durante años la portería del Barça, un puesto de extrema responsabilidad. Sin embargo, sólo Gonzalo ha hecho carrera en el Barça porque Rodrigo tomó otro camino y, tras su breve paso por el Huesca, emprendió su aventura en el extranjero, Plock, París SG y, desde 2020, en el Telekom Veszprem.
A muchos aficionados culés les habría gustado ver juntos a Pérez de Vargas y Corrales en el Palau. El toledano se ha comprometido con el THW Kiel alemán a partir de julio de 2025 y hasta 2029, mientras que el gallego tiene contrato con el Veszprem hasta junio de 2026.
Con todo, en plan distendido, Rodrigo se refirió a esa posibilidad de volver al Barça en el 'Twitch' de MD que conducen Jimmy Martín y Víctor Del Río. "Nunca se sabe lo que puede pasar en el futuro. Siempre podemos volver los dos a casa, yo viví siete años en Barcelona siendo joven. Yo estoy contento en Veszprem, pero en el futuro es algo que me encantaría o me hubiese encantado. El Barça siempre será un club muy importante para mí porque es el club que me ha formado, como hacen nuestros padres en casa. Aparte, yo en fútbol ya era culé de pequeño", contestó Corrales.
"El Barça para mí fue de lo mejor del mundo. Estar en la Residencia Blume, con todo nuevo, fue como estar en Disney, guapísimo. Estaré eternamente agradecido por cómo me ayudaron a integrarme", añadió Rodrigo.
"Fue una época superbonita, también gracias a los entrenadores y a las familias de los jugadores. Haber estado allí con esa gente es de los recuerdos con más orgullo que guardo. Y la metodología que tiene el Barça es muy buena. A nosotros nos entrenaba 'Pasqui', fue un privilegio, después fue el entrenador del primer equipo 12 años. Se sufre unos cuantos años, pero la gente sale preparada con muy buen nivel", afirmó Corrales.


