Cuesta abajo sin el doping de 2022

Malos tiempos para la selección

El inesperado oro en el Eurobasket de hace tres años nos despistó durante un tiempo de una realidad indiscutible: España ya no es un equipo puntero. En 2022 se disimuló por el doping que supuso la nacionalización express de Lorenzo Brown y por una dosis extraordinaria de fortuna que permitió al equipo superar todos sus momentos complicados, que fueron muchos. Pero fue solo un oasis en un panorama cada vez más desértico.

La decadencia empezó un año antes, en los Juegos Olímpicos de Tokio, con una insípida sexta plaza en la despedida de los Gasol, Ricky Rubio, Sergio Rodríguez y Víctor Claver. La cuesta abajo se prosiguió en el Mundial 2023 (9º), se acentuó en los Juegos Olímpicos de París 2024 (10º) y toca fondo ahora, en este Eurobasket 2025 (17º).

Sergio Scariolo pasará a la historia como el mejor entrenador que ha tenido la selección pero ni esa condición le sirve para hacer ganador a un equipo sin los mínimos mimbres para serlo. Hemos pasado de un equipo en el que sobraba talento a otro en el que este aparece en cuentagotas. Pero, tan grave como eso, hemos pasado de un equipo en el que sobraba carácter, a otro sin personalidad ni líderes, sin ningún jugador capaz de tirar del carro o pegar un grito cuando es necesario. A esta Familia le falta un hermano mayor que marque el camino al resto.

España sigue fabricando buenos jugadores, como prueban las selecciones de categorías inferiores o los propios De Larrea y Saint-Supery, principales alegrías de este Eurobasket ya acabado para los nuestros. Pero no nos engañemos, lo que viene no será como lo que se ha ido. Habrá que seguir sembrando y esperar que, con trabajo y un poco de suerte, el futuro nos depare alguna buena cosecha para volver a pelear de tú a tú con los mejores.

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