Hace 30 años que la Federación Internacional de Atletismo (World Athletics) decidió establecer su sede central en Mónaco gracias al empeño del príncipe Alberto y su testarudez hizo florecer un meeting Herculis que se ha erigido los últimos años como el mejor de la Diamond League y, por extensión, del mundo.
El sintético monegasco fue talismán para conseguir cuatro récords mundiales de medio fondo desde 2015 y a su aura se encomendó la doble campeona olímpica y mundial Faith Kipyegon para tratar de batir la plusmarca de Genzebe Dibaba (3’50”07) firmada en esta misma pista.
La keniana salió muy fuerte en busca de las liebres y un exceso de confianza en el primer 400 le restó las fuerzas necesarias en la última recta para bajar las 28 centésimas que le privaron del récord con 3’50”37. Por su parte, la española Marta Pérez fue decimoprimera con 4’05”60 y cumplió con el objetivo de ganar confianza para afrontar de la mejor forma el Europeo de Múnich.
La también española Irene Sánchez-Escribano salió muy valiente en el 3.000 obstáculos, pero lo terminó pagando en la segunda mitad de la prueba para cruzar la meta como la 12 clasificada con 9’43”36.
Faith Kipyegon, feliz tras su victoria en los 1.500 metros de Mónaco
La otra gran actuación de la noche la protagonizó la eterna Shelly-Ann Fraser-Pryce con su sexta carrera del año por debajo de los 10”70 (10”62), la primera velocista de la historia en conseguirlo. La jamaicana, campeona del mundo en Oregón, tiró de su zancada pequeña con alta frecuencia para volver a demostrar que a sus 35 años y después de haber sido madre, todavía le queda cuerda para rato.
El gran dominador de la velocidad masculina, Noah Lyles, se llevó el 200 con un crono de 19”46, por delante de su compatriota Erriyon Knighton con 19”84.
Por su parte, Yulimar Rojas tuvo muchos problemas de talonamiento durante todo el concurso y a punto estuvo de dar la sorpresa negativa de la jornada. La venezolana enlazó tres nulos consecutivos y el cuarto salto fue muy malo con 14,09. Su cara de preocupación buscaba respuestas en la de su entrenador, Iván Pedroso, que no paraba de pedirle calma. Ante la sorpresa de quedarse fuera de la final a tres y de perder por primera vez en mucho tiempo, Yulimar sacó a relucir su talento innato para volar más allá de la barrera de los 15 metros (15,01), para situarse en primera posición y llevarse el triunfo final.
En los 110 vallas se logró bajar de la barrera de los 13 segundos por segunda vez esta temporada. Grant Holloway se llevó el triunfo con 12”99 para certificar, prácticamente, su billete para la gran final de Zúrich. Una reunión en la que estará seguro el navarro Asier Martínez, clasificado matemáticamente.
El campeón mundial de 1.500 en Oregón, Jake Wightman, venció en una distancia poco habitual como son los 1.000 metros con una marca de 2’13”88, demostrando llegar en un gran estado de forma a Múnich, donde competirá en el 800m.
En el 3.000 se salió para batir el histórico récord de Daniel Komen (7’20”67) y lo persiguió con todo su empeño Berihu Aregawi, pero a falta de dos vueltas se le acabó la gasolina. Thierry Ndikumwenayo aprovechó bien la pájara de su rival para lograr el triunfo con 7’25”93.
La siguiente cita de la Diamond League será la reunión de Lausana el 26 de agosto y será la última prueba para lograr puntos clasificatorios para poder luchar por el diamante en las finales de Bruselas y Zúrich.




