Pol Arisó, piloto comercial: "Somos muy conscientes del número de pasajeros que llevamos… Los llamamos almas a bordo"
AVIACIÓN
El piloto habló con los compañeros de 'Rac 1'
- Redacción Actualidad
Barcelona
El miedo a volar no siempre responde a una lógica racional. Para muchas personas, no se trata solo de incomodidad, sino de una reacción intensa que puede derivar en ansiedad e incluso en episodios difíciles de gestionar durante un vuelo. Esta situación no solo afecta a quien la padece, sino que puede complicar el trabajo de la tripulación, que debe garantizar la seguridad y el bienestar de todos los pasajeros.
Ante este problema, los especialistas insisten en una idea clave: comprender lo que ocurre ayuda a reducir el miedo. Desde la psicología, se explica que nuestro cerebro está programado para activarse ante posibles amenazas, incluso cuando no existen. Como señala Patricia Olivé en 'Rac 1', "la mente tiene una alarma antiincendios que se activa aunque no haya fuego". Es decir, la reacción de alarma puede aparecer sin que haya un peligro real.
Para desmontar algunos mitos, dos pilotos, Savina Paül y Pol Arisó, ofrecen en 'Rac 1' una mirada desde dentro de la cabina. Ambos destacan que su trabajo está guiado por la responsabilidad constante hacia quienes viajan con ellos. "Nosotros somos muy conscientes del número de pasajeros que llevamos… e intentamos hacerles la vida lo más fácil posible", explica Arisó. En su día a día utilizan la expresión "almas a bordo" para referirse al total de personas que viajan en el avión.
La cabina de mando, aunque pueda parecer reducida, está diseñada para ser funcional. Según Paül, es un espacio "pensado para que puedan ir cuatro personas". En vuelos largos puede haber hasta tres pilotos activos, además de un asiento adicional destinado al descanso.
Durante el vuelo, el nivel de intervención varía según la fase. "En la fase de crucero es cuando ponemos el piloto automático… pero en el despegue y el aterrizaje siempre estamos todos", aclara Arisó. Aunque gran parte del trayecto se realiza con sistemas automatizados, los pilotos supervisan continuamente la ruta, adaptando el rumbo o la velocidad cuando es necesario.
La complejidad técnica del avión también suele llamar la atención. "Hay muchos botones… pero debemos saber qué hace cada uno", afirma el piloto. Esta formación exhaustiva es una de las garantías de seguridad que sostienen la aviación comercial.