España cambia las normas y, a partir de 2026, pagará a todos los que reciclen ropa usada en este tipo de contenedores por iniciativa de la UE
PROYECTO
El Ejecutivo de Pedro Sánchez se sumará al proyecto piloto europeo que busca probar un modelo de recogida selectiva con incentivos económicos
La UE dice basta y llevará a España a los tribunales por incumplir las nuevas normas de ajuste de criterios de tamaño de las empresas

- Àlex Roig
Periodista - Barcelona
A todos nos gusta estrenar ropa. Llegan las rebajas o simplemente vemos algo que nos gusta y acabamos cediendo a la tentación. Sin embargo, el problema viene después. Con el paso de los años, las prendas se acumulan, dejamos de usarlas y muchas veces no sabemos muy bien qué hacer con ellas, por lo que acaban guardadas durante años en el fondo del armario, olvidadas.

Para que eso no ocurra, en los últimos años se han ido poniendo en marcha iniciativas para fomentar la reutilización y el reciclaje textil, por ejemplo en puntos específicos de recogida o incluso a través de campañas puntuales en las tiendas donde vamos a comprar. Sin embargo, el volumen de residuos textiles sigue creciendo y la Unión Europea lleva tiempo advirtiendo de la necesidad de dar un paso más para impulsar la economía circular y reducir el impacto ambiental de la industria de la moda, que no es pequeño.
En este contexto, España ha confirmado que participará a partir de este mismo año en la implantación de un nuevo sistema de contenedores inteligentes que recompensarán económicamente a quienes depositen ropa usada. Se trata de un proyecto piloto vinculado a una iniciativa europea de innovación que busca probar un modelo de recogida selectiva con incentivos económicos, similar al que ya existe en algunos países para los envases.
El funcionamiento previsto pasa por la instalación de contenedores capaces de identificar y clasificar las prendas mediante tecnología específica. No habrá un pago fijo por bolsa o por pieza, sino que la recompensa variará según la calidad del textil entregado. Las prendas en mejor estado, aptas para una segunda vida, podrían generar una mayor compensación que aquellas destinadas únicamente al reciclaje de fibras. Por el momento, no se han hecho públicas cifras concretas sobre el importe que se abonará.
Cabe destacar, eso sí, que no se trata de una medida generalizada en todo el territorio nacional ni de una reforma legal que obligue a pagar por reciclar ropa en cualquier contenedor. Siempre hablamos de una prueba piloto que se desarrollará en determinadas zonas y cuya implantación será progresiva a lo largo de 2026.

Además, esta iniciativa se enmarca en la obligación europea de implantar la recogida separada de residuos textiles, exigencia que ya está en marcha en los Estados miembros. Si los resultados de esta prueba son positivos, el sistema podría consolidarse como una herramienta fija dentro de las políticas de reciclaje textil en los próximos años.

