El aceite usado, especialmente el procedente de grandes cocinas, puede reutilizarse para producir biodiésel. Este proceso lo desarrollan distintas empresas especializadas en la recogida del aceite y su posterior transformación. Forma parte de la economía circular, ya que transforma un residuo contaminante en una fuente de energía mucho más sostenible.
Sin embargo, empresas catalanas dedicadas a este proceso denuncian ahora el robo de aceite usado a restaurantes y hoteles, que habitualmente suministran a ellas, por parte de terceros no autorizados, que se hacen pasar por una de las empresas y lo venden en un mercado negro.
Roban de aceite usado en restaurantes y hoteles catalanes para producir biodiésel:
Para conocer la problemática que están sufriendo estas empresas, el programa 'Tot es mou' habló con Jordi López, gerente de una de las compañías afectadas por estos robos: "El perjuicio principal es para la imagen de nuestra empresa, económico y la creación de un mercado negro sin control, que nos provoca la pérdida de clientes y credibilidad".
Sin embargo, tal y como denuncia López, la recogida de bidones de aceite por parte de personas no autorizadas también puede perjudicar a los restaurantes y hoteles que lo facilitan: "No dejan hoja de seguimiento, ni la tipificación exigida por la Agencia Catalana de Residuos, y si viene una inspección tienen un problema, porque no pueden justificar qué han hecho con ese aceite y pueden recibir sanciones por parte de la Agencia Catalana de Residuos o de Inspección de Trabajo".
Jordi López, gerente de Harmonia Renwable Energy
"El principal beneficio que tienen es que, al no pagar por estos aceites ni ofrecer compensación, el beneficio económico que obtienen es del 100%. No pagan Seguridad Social, ni impuestos, ni nada. Este aceite representa beneficio puro y constituye una competencia desleal. Con un solo cliente que haga una media de unos 150 litros mensuales, la pérdida económica es de 6.000 a 10.000 euros anuales", explica sobre quienes venden este aceite en el mercado negro.
La solución más factible, y que estas empresas creen que podría funcionar, es un mayor control: "Vemos que sería eficaz implementar un registro por parte de la Agencia Catalana de Residuos, de modo que todas las recogidas estén correctamente tipificadas y que solo las empresas acreditadas puedan realizar la recogida", explican.


