Dos caminos y un mismo objetivo: el 470 español mira a Los Ángeles

Jordi Xammar y Marta Cardona y Silvia Mas y Alejandro De Maqua lideran dos generaciones entre la competencia y la ambición olímpica

- Jaume Soler
Periodista
El 470 español goza de muy buena salud y vive en ese punto en el que presente y futuro se dan la mano. El catalán Jordi Xammar y la balear Marta Cardona, por un lado; los catalanes Silvia Mas y Alejandro ‘Tano’ de Maqua, por otro. Dos tripulaciones, dos generaciones y un mismo horizonte: los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.
Estamos contentos de cómo estamos trabajando y rindiendo. Nuestro objetivo es estar siempre en las medallas, porque eso te da la confianza necesaria cuando lleguen los Juegos Olímpicos”
Los cuatro regatistas tienen un denominador común: todos han sido campeones del mundo de 420, aunque con compañeros distintos. Un bagaje que aporta un plus competitivo y que refleja, además, el contraste entre dos generaciones bien marcadas: la veteranía de Xammar y Mas, ya en la treintena, y la juventud de Cardona y De Maqua, que apenas superan la veintena.
En este camino hacia Los Ángeles se encontrarán una y otra vez. Ya lo hicieron en el Campeonato de Europa de Vilamoura (Portugal), donde Xammar y Cardona fueron bronce y Mas y De Maqua quintos, y ahora coinciden en el Trofeo Princesa Sofía Mallorca by FERGUS. Será la tónica de los próximos dos años, con el añadido de que solo una tripulación podrá representar a España en los Juegos.
Para Xammar, la clave está en la regularidad. Más que ganar, insiste, lo importante es estar siempre en la pelea: “Estamos contentos de cómo estamos trabajando y rindiendo. Nuestro objetivo es estar siempre en las medallas, porque eso te da la confianza necesaria cuando lleguen los Juegos Olímpicos”. Una idea que resume su enfoque: la campaña olímpica se construye a base de constancia, no de resultados aislados.
El nuevo formato de competición, que reduce el peso de las primeras jornadas y concentra la presión en la fase final, encaja con esa filosofía. “Somos un equipo que sabe ajustar y crecer durante el campeonato”, apunta. La experiencia cuenta, pero también la capacidad de interpretar cada momento.
Nos queda mucho por trabajar, pero la base es muy buena”, reconoce. Para Mas, la clave está en la conexión: “En un equipo de dos es fundamental compenetrarse bien y compartir valores y forma de entender la competición
En el otro lado, Mas y De Maqua representan la frescura de un proyecto reciente. Se conocían, se respetaban, pero no navegaban juntos. La unión surgió de forma natural, apoyada en la confianza personal y en una manera similar de entender la competición. “Surgió la idea de probar y ver qué tal funcionaba el tándem. Con trabajo y esfuerzo, las cosas van saliendo”, explica De Maqua.
El resultado ha sido inmediato. En pocos meses han pasado de ser una incógnita a consolidarse como una tripulación competitiva. “Nos queda mucho por trabajar, pero la base es muy buena”, reconoce. Para Mas, la clave está en la conexión: “En un equipo de dos es fundamental compenetrarse bien y compartir valores y forma de entender la competición”.
Admiración mútua
Lejos de vivirlo como una rivalidad interna, ambas tripulaciones entienden su convivencia como un estímulo. “Lo que te hace fuerte es el hambre que tengas como deportista, no tanto el rival que tengas al lado”, reflexiona Xammar.
La admiración, además, es mutua. Se conocen desde Optimist, han crecido juntos y ahora comparten escenario en la élite. “Son referentes”, admite De Maqua. “Y ojalá podamos seguir su camino”.
El 470 español atraviesa así un momento privilegiado: dos equipos, dos generaciones y un mismo objetivo. Competir, evolucionar y llegar a Los Ángeles con la certeza de que quien esté allí lo habrá logrado por méritos propios.

