El 13 de mayo de 1950 significó un antes y un después en la historia del deporte motor. Ese día, en el circuito británico de Silverstone, 200.000 espectadores se congregaron para presenciar los que fue la primera carrera por un Campeonato Mundial de Fórmula 1.
La temporada constó de siete Grandes Premios, entre ellos las 500 millas de Indianapolis. Las carreras restantes fueron en el ya mencionado Silvertone, Mónaco, Monza, Spa Francorchamps, el circuito de Bremgarten en Suiza y Reims-Gueux, en Francia.
En ese primer año, hubo muchos pilotos italianos, franceses y británicos y el auto dominante era el Alfa Romeo. La escudería italiana contaba con seis pilotos en sus filas que arrasaron con casi todas las pruebas. Ellos fueron, Giuseppe Farina, Juan Manuel Fangio, Luigi Fagioli, Reg Parnell, Consalvo Sanesi y Piero Taruffi, los últimos tres solo participaron en Silverstone.
El primer campeón fue el italiano Giuseppe Farina, a bordo de un Alfa Romeo. Farina finalizó el campeonato apenas tres puntos por delante del argentino Fangio. El nacido en Italia se impuso en tres Grandes Premios, en Silverstone, en Suiza y en Monza, para coronarse en su tierra. Además, finalizó cuarto en Bélgica, séptimo en Francia y no pudo completar las 100 vueltas en Montecarlo.
Vale aclarar que el sistema de puntuación era muy distinto al actual. Por aquel entonces, solo sumaban puntos los primeros cinco pilotos de cada carrera. Se le otorgaban ocho unidades al vencedor, seis al segundo, cuatro al tercero, tres al cuarto y dos al quinto. Además, se le daba un punto extra a quien hacía la vuelta rápida. También, para el campeonato de pilotos, solo se contabilizaban las mejores cuatro carreras.
Farina corrió en la categoría hasta 1957 y ese fue el único título de campeón que cosechó a lo largo de su carrera.

