Kobe Bryant te dejó un legado en la NBA en un momento en donde era complicado sorprender al mundo. Con una infancia repartida entre los Estados Unidos e Italia, donde su padre jugó baloncesto, llegó el comienzo de de una década que iba a ser determinante para el mundo del deporte.
Michael Jordan era el rey absoluto para el año 1993 cuando sorprendía con su retiro y el deporte necesitaba de estrellas. Sin embargo, en 1995 iba a regresar y para ese año volvía a alzarse con la victoria. Mientras tanto, se empezaba a gestar la figura de quien fuera considerado su sucesor con el tiempo.
En 1991, Bryant volvía a su ciudad natal para Instituto Lower Merion de Ardmore, Pensilvania, donde empezaba a dar que hablar con su calidad y donde iba a terminar, luego de cuatro años, como el máximo anotador histórico superando a un tal Wilt Chamberlain. Así, cautivó a a NBA sin dar pasos en la universidad.
En el draft de 1996 se presentó como selección y los Hornets lo eligieron en el 13° lugar. Sin embargo, Kobe expresó su negativa de jugar allí y con 18 años aparecieron Los Ángeles Lakers, gracias al ojo de Jerry West, que apostó por él y no defraudó para nada desde el momento del debut.
El 3 de noviembre de 1996 fueron los primeros pasos de Bryant en la NBA cuando el equipo angelino enfrentó a Minnesota Timberwolves y conseguía su segundo triunfo de la temporada. Desde entonces, inició una historia de amor que tuvo a Kobe como leyenda, con cinco anillos de campeonato y un legado imborrable con el 8 y 24 en su espalda, dos números que fueron retirados.

