¡Drama en los Lakers!: humillados y Doncic podría tener una lesión seria
NBA
Los campeones Thunder del MVP Shai Gilgeous-Alexander atropellan a los de púrpura y oro (139-96) y el ex del Real Madrid se retira con una lesión muscular preocupante
Doncic se someterá este viernes a una resonancia magnética para determinar el alcance de la lesión
“Es duro verle caer. Ojalá que todo vaya bien, nunca quieres ver eso”, decía Jake LaRavia en unos Lakers devastados por el infortunio del esloveno


- Toni Canyameras
Periodista
Violenta tormenta la que descargó en Oklahoma sobre los Lakers para bajar a los de púrpura y oro de la nube, un temporal que les forzó a hacer un desagradable viaje atrás en el tiempo y, lo peor, quién sabe si llevarse por delante sus ilusiones esta temporada cuando el sol brillaba de pleno en Los Ángeles. Aun siendo una buena la que le cayó a los Lakers ante los Thunder (139-96) para recordar la humillación de noviembre en la misma casa del campeón, el ridículo se quedó en anécdota al lado del drama que se cierne sobre Hollywood. La razón, su protagonista: Luka Doncic.
Con 7:39 por jugar del tercer cuarto, el esloveno se llevó la mano a la parte trasera de su pierna izquierda para irse al suelo y llevarse las manos a la cara, consciente de que a estas alturas de la temporada, una lesión por mínima que sea puede echar toda la campaña a perder. El problema de Doncic es en el isquiotibial izquierdo y se someterá a una resonancia magnética este viernes para determinar el alcance de la lesión.
El ex del Real Madrid forzó de alguna manera pues ya se llevó la mano a esa parte de la pierna al final de la primera parte en lo que fue la estocada final a una noche infausta para el ’77’, con 12 puntos con un 3/10 en tiros y un 1/7 en triples y hasta 6 pérdidas en 26 minutos.
Un traicionero problema muscular como este no puede llegar en un peor momento para los Lakers, volando en lo más alto del Oeste tras 12 victorias en sus 13 anteriores partidos para verse terceros con 50-27. Queda un poco más de una semana de temporada regular por delante -5 encuentros para el conjunto angelino-, y los de púrpura y oro ya están clasificados para los playoffs pero quedar entre los cuatro primeros para asegurarse el factor cancha está en juego.
“Es duro verle caer. Ojalá que todo vaya bien, nunca quieres ver eso”, decía en rueda de prensa un cariacontecido Jake LaRavia. El estado de devastación en los Lakers era total, con JJ Redick con un rostro carcomido por la preocupación y que no quiso entrar en detalle sobre el problema físico de Doncic más allá de que están a la espera de las pruebas de este viernes. El técnico señaló que el base tenía el visto bueno para saltar a la cancha en la segunda parte pese a las molestias que ya se manifestaron en la primera.
Si bien la mala fortuna pudo jugar su papel, si había un escenario en el que el esloveno podía caer después de estar toda la temporada era este. Si había una velada particularmente aciaga en la que se podía dar esta pesadilla era esta. Y es que Doncic, superado por las circunstancias toda la noche, fue víctima de la guerra de desgaste que le declararon los vigentes campeones Thunder de un Shai Gilgeous-Alexander dando argumentos para revalidar su MVP con 28 puntos.
En medio del estruendoso bullicio de su siempre ruidosa hinchada, Oklahoma subió el volumen de la mejor defensa de la NBA moderna a todo trapo, dejando a Austin Reaves en 15 puntos y a LeBron James en 13 pero, sobre todo, asustando con la solvencia con la que sofocó a Doncic. Tanta como para apuntarse el partido ya al final del primer cuarto (44-21) para venir a reproducir el episodio en Oklahoma de noviembre (121-92).
El equipo de Mark Daigneault apresuró a la estrella como pocos saben hacer, obligándole a decidir y ejecutar más pronto de lo que le gusta al base, tan dominante imponiendo su ritmo. Lu Dort mordió al esloveno con su presión e Isaiah Hartenstein contemporizó perfectamente su presión a la salida del base del pick and roll, pocos tan quirúrgicos como el alemán para ejecutar una defensa en drop más o menos agresiva dependiendo de la situación.
Pero otro de los elementos diferenciales de la mejor defensa de la NBA es cómo carga el lado de balón a costa de conceder triples de esquina. Es parte de la filosofía de OKC y también todo un acierto en estos Lakers que no las meten ni en un océano, con un 7/30 desde el perímetro (23%) anoche. Los hombres de las alas de los Thunder se centraron en saltar a la ayuda para frenar a Doncic o cerrar las continuaciones de un Deandre Ayton intrascendente en la anotación (8 puntos) e inexistente en el rebote con una sola captura. Tantos minutos de la basura hubo que hasta pudo jugar 17 minutos un decente Bronny James con 10 puntos.
En otro de los elementos distintivos de la defensa de Oklahoma, los de Daigneault no esperan a que la estrella rival averigüe una cobertura sino que pasan a ejecutar la siguiente. Sólo así es posible controlar de la manera que lo hicieron a Doncic, que luego se vio lidiando con uno de los quintetos pequeños de OKC, quedándose Jaylin Williams con el ex del Real Madrid en el cambio tras bloqueo.
La agobiante presión de OKC se tradujo en 18 pérdidas de unos Lakers que concedieron un sinfín de puntos en transición y semitransición, cayendo en esa trampa tan letal con la que los campeones liquidan a los rivales en un plis-plas.
Por si no hubiera dado la noche suficiente en defensa, Lu Dort se hizo sentir en ataque con 14 puntos, siendo Isaiah Joe con 20 el líder del profundo banquillo de los Thunder. Oklahoma hizo trizas también la zona 2-3 que tan bien le ha funcionado al conjunto angelino últimamente. Era suficiente con romper la primera línea para entrar a la pintura o encontrar tiro liberado tras uno o dos pases y nada más fácil que ir a buscar a Luka Doncic.
El esloveno volvió a quedar en evidencia en el otro de la cancha como hacía tiempo que no lo hacía justo el día en el que aparecía nominado para ser Defensor del Mes en el Oeste. Los Thunder fueron a buscar los emparejamientos con el ’77’ en los primeros segundos de posesión para beneficiarse de un sencillo efecto dominó.
El día en el que Luka Doncic se quería elevar aún más en su estado de gracia en la casa del MVP para exponer su candidatura al galardón fue a caer. Un MVP para el que necesita jugar un partido más para llegar a los 65 de elegibilidad. Fue a lesionarse en el momento más inoportuno y precisamente cuando nunca había estado tan en forma. Una resonancia magnética dirá cuán grave es tal injusta ironía para el esloveno.

